• Puerto de Zeebrugge, noroeste de Bélgica.
Publicada: sábado, 3 de febrero de 2018 1:17
Actualizada: sábado, 3 de febrero de 2018 19:25

Cumpliendo con el proyecto de tres billones de dólares ‘Belt and Road Initiative’, las empresas estatales de China están dominando grandes puertos en Europa, pero su objetivo final es rediseñar físicamente el mapa del comercio global y promover su influencia política.

Así apostilla un artículo publicado el viernes en la revista estadounidense Foreign Policy (FP), en el que se detalla las adquisiciones hechas por las firmas estatales chinas en Europa, a saber: Bélgica, España, Italia y Grecia, entre otros. Estima que actualmente China controla cerca de una décima parte de toda la capacidad portuaria europea.

“El objetivo fundamental parece ser disminuir la dependencia de China de los elementos extranjeros y aumentar su influencia en todo el mundo”, recalca Frans-Paul van der Putten, experto en asuntos de China del Instituto Holandés de Relaciones Internacionales.

En el texto se alega que estas adquisiciones son una muestra clara de los planes ambiciosos de Pekín de unir físicamente a China con Europa por mar, carretera, ferrocarril y oleoducto: desde el Mar de la China meridional a través del océano Índico, del canal de Suez y “hacia la parte más vulnerable de Europa”.

El objetivo fundamental parece ser disminuir la dependencia de China de los elementos extranjeros y aumentar su influencia en todo el mundo”, recalca Frans-Paul van der Putten, experto en asuntos de China del Instituto Holandés de Relaciones Internacionales.

 

Por su parte, Turloch Mooney, que cubre los puertos globales de la empresa británica IHS Markit, asegura que la escala de las inversiones de ‘Belt and Road’ en infraestructura clave se traduce, sin dudas, en el aumento de la influencia política de China en estos países.

“Esa creciente influencia está asustando a muchos en Europa. Con la disparada inversión china, los líderes europeos están cada vez más recelosos de que el presidente chino, Xi Jinping, esté convirtiendo el peso económico de China en una atracción política”, indica el artículo.

De cualquier manera, los expertos subrayan que a fin de cristalizar los proyectos que tienen un gran valor estratégico para el Gobierno de Pekín, las firmas estatales chinas pueden “adquirir y continuar invirtiendo en activos, incluso cuando hay poco o ningún valor comercial obvio”, como el caso de Yibuti, donde China posee una base militar.

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