• Cataríes acomodados se distienden en un centro comercial de Doha (capital).
Publicada: domingo, 27 de mayo de 2018 0:32
Actualizada: domingo, 27 de mayo de 2018 6:34

El Ministerio catarí de Economía y Comercio prohíbe la venta de productos hechos en el cuarteto formado por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin y Egipto, en represalia por los embargos que mantienen contra el pequeño emirato del Golfo Pérsico desde junio del año pasado.

Todos los comercios cataríes deberán retirar de sus estantes y vitrinas todos los productos fabricados en los cuatro países aliados contra Doha, de acuerdo con la orden emitida este sábado por la cartera.

Esos cuatro Estados cortaron relaciones diplomáticas con Catar en junio de 2017, en un movimiento del que se admite comúnmente que estuvo orquestado por el Gobierno saudí. Se acusaba a Doha de fomentar el terrorismo y desestabilizar el suroeste de Asia, lo que las autoridades cataríes desmintieron con rotundidad.

El cuarteto presentó una lista de exigencias y conminó a Catar a cumplirlas o afrontar las consecuencias. Entre las reclamaciones estaba cerrar el canal satelital Al Jazeera, expulsar a las tropas turcas desplegadas en territorio catarí, reducir sus lazos con Irán y poner fin a sus vínculos con el movimiento egipcio de los Hermanos Musulmanes.

Junto a la ruptura de relaciones, el cuarteto impuso sanciones al emirato, entre las que destacaba el cierre a las aerolíneas cataríes del espacio aéreo de los cuatro Estados. Arabia Saudí llegó a cerrar por completo su frontera terrestre con la pequeña península catarí. Varios países africanos cortaron vínculos con Catar en solidaridad con Arabia Saudí.

Catar, sin embargo, se negó a capitular, calificó las exigencias de disparatadas y denunció un ataque directo a su soberanía, lo que desencadenó amenazas de Riad y sus aliados con sanciones adicionales.

 

El acoso de los cuatro enemigos de Catar reforzó las relaciones del emirato con Irán y Tuquía, que abrieron su espacio aéreo a Doha y facilitaron rutas comerciales con las que suministrar alimentos y productos requeridos por la población catarí para evitar el desabastecimiento.

En marzo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que el efecto económico del bloqueo impuesto a Catar se estaban disipando, dando al traste con las esperanzas saudíes de que el asedio obligara a Doha a someter su política exterior a la de Riad.

El boicot comercial de Doha se anuncia en la misma semana en que se ha desvelado la vinculación del presidente de EE.UU., Donald Trump, a cabilderos anticataríes que desarrollaban esta labor a cambio de lucrativos negocios facilitados por los príncipes herederos de Arabia Saudí y los EAU.

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