• Simpatizantes del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, en Río de Janeiro, 31 de marzo de 2021. (Foto: EFE)
Publicada: martes, 4 de mayo de 2021 9:12

Las milicias ultraderechistas partidarias del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, se unen contra las restricciones impuestas por la pandemia.

Aunque Brasil se ha convertido en el tercer país más afectado por el nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, dada la mala gestión de Bolsonaro, sus partidarios en Río de Janeiro salieron a las calles el 1 de mayo expresando su apoyo al mandatario para que convoque a las Fuerzas Armadas con la intención de imponer la libre circulación de la población.

Según un artículo publicado el lunes por el diario argentino Página/12, ahora “Brasil es un cóctel explosivo aunque no solo por su descontrol sanitario” ante el virus, que hasta el momento, conforme a los datos oficiales, se ha cobrado la vida de 408 829 personas en el gigante suramericano.

De hecho, además de la crisis sanitaria, Brasil vive otro escenario que es el crecimiento de las milicias ultraderechistas que sintonizan con el ideario del jefe de Estado, cuyos comentarios sobre las medidas para combatir la COVID-19 han arrastrado al país a un “precipicio negacionista”, provocando “perjuicios incalculables” en el sector de la salud y la economía del país, entre otros problemas.

 

Al respecto, el rotativo cita una investigación reciente titulada ‘La expansión de las milicias en Río de Janeiro’, que fue realizada por el Grupo de Estudios de Nuevas Ilegalidades (GENI) de la Universidad Federal Fluminense y el Observatorio de las Metrópolis de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

“A lo largo de las últimas décadas, el poder armado de las llamadas ‘milicias’ sobre territorios, poblaciones y mercados se ha estado expandiendo en la ciudad de Río de Janeiro y área metropolitana”, se lee en el estudio, publicado en enero pasado.

Lo sorprendente es que el asesino que mató a la concejala y activista Marielle Franco el 14 de marzo de 2018 se encuentra entre estas fuerzas que se nutren de expolicías, bomberos, suboficiales de las fuerzas armadas, lúmpenes para todo servicio y hasta dealers.

En aquel entonces, un reporte reveló la cierta vinculación de Bolsonaro con el crimen; no obstante, el mandatario negó con rabia allá por 2019 y la investigación empantanada del crimen no permitió avanzar sobre sus nexos políticos.

“La ambigua relación entre las milicias y el Estado parece estar relacionada con la capacidad de estos grupos para multiplicarse y expandir su influencia, ocupando territorios cada vez más extensos y eligiendo cada vez más representantes de sus intereses para importantes cargos políticos”, puntualiza el informe.

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