• El expresidente de Bolivia Evo Morales, en una conferencia de prensa, La Paz, Bolivia, 24 de octubre de 2019.
Publicada: jueves, 21 de octubre de 2021 0:31

El expresidente de Bolivia Evo Morales aseguró el miércoles que la oposición no ha podido encontrar pruebas de fraude en las presidenciales de 2019.

El miércoles se cumplió dos años de las elecciones de octubre de 2019, que dieron la victoria en primera vuelta del entonces presidente Evo Morales; sin embargo, tras denuncias de fraude y un informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA) que alegó haber hallado irregularidades en el proceso, las elecciones fueron anuladas. La polémica culminó con la renuncia del mandatario el 10 de noviembre de ese año.

En el marco del aniversario de dichos comicios, Morales subrayó que las denuncias de fraude nunca pudieron ser probadas y resaltó que, a pesar de las denuncias, el Movimiento al Socialismo (MAS) logró imponerse, con Luis Arce como presidente en primera vuelta en las siguientes elecciones del 2020.

A través de una serie de tuits, Morales dijo que, a pesar de una “guerra sucia de mentiras y el golpe de Estado” para desconocer el voto del pueblo, la historia impone la verdad” y resaltó que hace dos años se impuso en las elecciones por una diferencia de unos 650.000 votos sobre el segundo más votado.

En este sentido, el expresidente declaró que hasta el día de hoy la oposición no ha podido demostrar la mentira monumental del fraude, ni el gobierno de facto ha podido encontrar pruebas.

“Campaña de la derecha se resumía, como hoy, al discurso de odio. Decían: ‘El MAS no puede volver al poder para que no vuelva Evo’. Gracias a la voluntad del pueblo el MAS-IPSP volvió al poder y Evo a Bolivia, nosotros seguimos trabajando por la Patria. ¡Somos pueblo, somos MAS!”, acentuó el primer mandatario indígena boliviano.

 

¿Qué pasó en 2019 en Bolivia?

Tras la reelección del expresidente boliviano Evo Morales en las Presidenciales de 2019, el país se enfrentó con una ola de caos y agitación, ya que la oposición no reconoció el resultado e inició una serie de protestas, con el apoyo de los altos mandos policiales y militares, por lo que el mandatario tuvo que renunciar y salir del país para evitar el derramamiento de sangre en las calles.

Ante esta coyuntura, la senadora opositora Jeanine Áñez se autoproclamó presidenta interina de Bolivia, pese a no cumplir con los requisitos constitucionales para ello, lo que enfureció a los partidarios de Morales, quienes salieron a las calles y enfrentaron con una brutal represión policial.

Un año después, con el Movimiento al Socialismo en el poder tras el triunfo de Luis Arce en las elecciones de octubre, Áñez fue detenida de manera preventiva por diversos delitos de terrorismo y sedición por el caso Golpe de Estado.

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