El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha visitado la isla de Iturup, la mayor del archipiélago de las Kuriles —una región que separa el mar de Ojotsk del océano Pacífico Norte— durante su viaje al Extremo Oriente ruso. La medida ha vuelto a situar la disputa territorial entre Moscú y Tokio en el centro de sus tensiones diplomáticas.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha calificado el viaje de Putin de “absolutamente inaceptable” y ha afirmado que “hiere los sentimientos del pueblo japonés”.
El Gobierno nipón ha convocado además al embajador ruso. El ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi, sostuvo que las cuatro islas son parte inherente del territorio del país asiático, “tanto histórica como jurídicamente, según el Derecho Internacional”.
Durante su visita, Putin se ha reunido con habitantes de Iturup y ha recorrido una planta de procesamiento de pescado, un hospital y una escuela. Según el Kremlin, el mandatario ha visitado a la isla durante su gira por el Extremo Oriente ruso, donde también ha supervisado maniobras de la Flota rusa del Pacífico.
Russian President Vladimir Putin visited Iturup Island on Thursday, marking the first visit by a Russian head of state to the disputed islands claimed by both Russia and Japan.
— Jiemian News (@jiemian_news) August 13, 2026
Russia has controlled the islands since the end of World War II, while Japan continues to claim… pic.twitter.com/XA6c4coMVs
Las Kuriles tienen además una importancia estratégica y militar para Rusia, que ha reforzado su presencia en el archipiélago en los últimos años.
El viaje se produce en medio del fuerte deterioro de las relaciones ruso-japonesas desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022. Japón ha respaldado las sanciones occidentales contra Moscú y aumentado su apoyo a Ucrania, mientras Rusia considera hostiles estas medidas. Antes de su visita, Putin acusó a Tokio de imponer “sanciones injustificadas” contra Rusia “con la excusa de los acontecimientos en Ucrania”.
La disputa por las cuatro islas meridionales de las Kuriles se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial y es uno de los principales motivos por los que Rusia y Japón nunca han firmado un tratado de paz.
A través de una declaración conjunta firmada en 1956, la extinta URSS acordó devolver dos de las islas siempre que se firmara un tratado de paz bilateral; sin embargo, Japón ha retrasado décadas la firma de un acuerdo de paz con Rusia a la espera de recuperar la soberanía sobre las cuatro islas.
El último intento serio de resolverla comenzó en 2018, durante las negociaciones entre Putin y el entonces primer ministro japonés, Shinzo Abe, pero quedó paralizado tras el inicio de la guerra en Ucrania en 2022.
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