El portavoz del Ejército iraní, general de brigada Reza Akraminia, afirmó el domingo, durante un discurso televisado, que EE.UU. tiene un historial profundamente negativo a ojos del pueblo iraní y advirtió que las Fuerzas Armadas iraníes responderán de forma demoledora ante cualquier nueva agresión estadounidense.
“Si se produce otro acto de agresión, creo que el pueblo iraní… apoyará a las Fuerzas Armadas con mayor determinación, y nosotros cumpliremos con nuestro deber y, sin duda, golpearemos al enemigo con mayor contundencia, amplitud y decisión”, recalcó.
Akraminia instó asimismo a los países de la región a contribuir al establecimiento de un orden de seguridad autóctono que incluya a todos los Estados regionales.
También reiteró que la expulsión de las fuerzas estadounidenses de la región “hará que la región sea más segura”.
“Los estadounidenses ciertamente no están preocupados por los intereses de las naciones musulmanas de la región”, remarcó, argumentando que las acciones de EE.UU. durante la actual guerra contra Irán han demostrado esta realidad y que Washington es incapaz de garantizar la seguridad de los países de la región.
Los funcionarios iraníes han sostenido de forma reiterada que la presencia de fuerzas extranjeras constituye una de las causas fundamentales de la inestabilidad en la región.
A primera hora del mismo día, el comandante en jefe del Ejército, el general de división Amir Hatami, puso de manifiesto que la verdadera estabilidad solo puede alcanzarse mediante la eliminación completa de la presencia militar estadounidense e israelí, un cambio que describió como “no lejano”.
Instó a los países vecinos de Irán a abandonar su dependencia de potencias externas y reconocer la inutilidad de las garantías de seguridad occidentales.
Desde el inicio de la agresión conjunta de EE.UU. e Israel contra el país, el 28 de febrero de 2026, las autoridades iraníes y el Eje de la Resistencia han intensificado sus llamamientos a la expulsión de las fuerzas estadounidenses de Asia Occidental.
La exitosa respuesta de Irán al asalto estadounidense-israelí ha debilitado gravemente las capacidades de disuasión militar de EE.UU. y ha dejado al descubierto la fragilidad de la hegemonía de Washington en la región.
hnb
