En un comunicado emitido el miércoles, Handala, un grupo de activistas informáticos a favor de la Resistencia, afirmó que logró infiltrarse en sistemas del “museo del Holocausto” y ahora posee datos personales de todos los visitantes, donantes financieros, delegaciones encubiertas e incluso agentes del servicio de espionaje israelí (Mossad) que visitaron las instalaciones utilizando identidades falsas.
Identificó el objetivo como el “Museo Yad Vashem” en la ciudad santa ocupada de Al-Quds (Jerusalén), que el régimen de Tel Aviv denomina la mayor “institución conmemorativa del Holocausto” en los territorios ocupados.
“Mientras los sionistas celebran con orgullo su ceremonia conmemorativa al Holocausto en Yad Vashem, Hanzalah hackeó el museo del Holocausto más grande del mundo”, dijo en un mensaje.
Según el grupo, la operación puso a prueba una vez más la frágil ciberseguridad del régimen.El grupo cuenta con un historial probado de atacar a figuras israelíes de alto nivel, exponer sus secretos y contribuir a la guerra psicológica y de información contra el régimen sionista.
Más recientemente, el 9 de abril, el colectivo cibernético anunció que había logrado infiltrarse en el teléfono personal de Herzi Halevi, exjefe del Estado Mayor del ejército israelí, extrayendo miles de imágenes, vídeos, documentos y archivos confidenciales.
Entre los primeros materiales publicados se encontraban impactantes fotos y vídeos de Halevi en su despacho privado y durante una visita secreta a Jordania.
El 20 de marzo, Handala asestó un golpe humillante al aparato de inteligencia sionista, al infiltrarse con éxito en las comunicaciones privadas de un alto funcionario del Mossad y publicar más de 100 000 documentos confidenciales.
En un comunicado que detallaba la operación, se anunció que se había logrado acceder sin autorización a la cuenta de correo electrónico de Deborah Oppenheimer, ex subdirectora de relaciones exteriores y cooperación del Mossad, quien actualmente se desempeña como jefa de asuntos internacionales en el llamado instituto de seguridad interna del régimen.
El grupo identificó a Oppenheimer como una figura central en la maquinaria de propaganda global del régimen. “Durante años, ha sido responsable de promover y expandir la ideología sionista en todo el mundo”, señaló.
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