• La vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández, Buenos Aires, Argentina, 8 de septiembre de 2022. (Foto: Getty Images)
Publicada: martes, 25 de octubre de 2022 18:50

Un tribunal argentino sobresee a vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, por falta de pruebas de pagos de soborno vinculados con Causa Cuadernos.

A lo largo de la presente investigación no pudieron incorporarse elementos que permitan establecer la existencia de dichos pagos y/o la persona/s que lo habría/n realizado”, explicó el juez federal Julián Ercolini en una resolución publicada el lunes.

Se trata del caso del supuesto pago ilegal de dos empresarios vinculados a la obra pública, primero en el Hotel Feir's Park del 29 de mayo del 2008 y una presunta entrega de dinero del 28 de abril de 2010 procedente de la empresa Pescarmona durante el Gobierno de Fernández de Kirchner (2007-2015) que, según Ercolini, no pudieron ser probados.

En este sentido, al referir a la situación de Francisco Valenti, directivo de Industrias Metalúrgicas Pescarmona y Enrique Pescarmona (empresario de la compaña), cuyos hechos que los culpan no han sido probados, añadió que se debe “adoptar un temperamento desincriminatorio de las personas imputadas, siendo que el fiscal interviniente no ha requerido su elevación a juicio ni propuestas medidas”.

 

Además de Kirchner, Ercolini sobreseyó también al exministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Por el contrario, decidió enviar a juicio oral por otros hechos de supuesta admisión de dádiva y cohecho pasivo a los exfuncionarios Roberto Baratta (ex secretario de Coordinación y Gestión del kirchnerismo) y Nelson Javier Lazarte (secretario de Baratta) y a los empresarios Alberto Dragonetti (dueño de la compaña Panedile), Alberto Taselli y Jorge Balán (El titular de la compaña Industrias Secco).

La Causa Cuadernos comenzó en agosto de 2018, cuando una investigación periodística informó de una presunta cadena de sobornos durante las presidencias de Fernández de Kirchner.

Las principales pruebas eran ocho cuadernos en los que Oscar Centeno, el exchofer de un funcionario público, había anotado a mano, por su propia cuenta, las fechas de entrega, los montos y los funcionarios y empresarios involucrados.

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