En una llamada telefónica mantenida este jueves con la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha subrayado que la “piratería marítima de Estados Unidos” contra los buques iraníes debe ser detenida y condenada.
“Las declaraciones provocadoras de los funcionarios estadounidenses, al tiempo que bloquean los puertos de Irán, son inaceptables y contrarias a las leyes y normas internacionales; estas acciones agravan aún más la situación en la región”, ha denunciado.
El mandatario ha enfatizado que Irán aboga por la continuidad del proceso diplomático para alcanzar una solución justa que garantice los derechos de Irán y establezca paz y estabilidad en la región.
Al respecto, ha señalado que la realización de este objetivo depende de la suspensión del enfoque maximalista y de las acciones provocadoras por parte de Estados Unidos.
Takaichi, por su parte, ha declarado que Japón considera que la continuidad de los diálogos y consultas contribuirá a la reducción de las tensiones a nivel regional.
En este sentido, ha expresado se esperanza de que las negociaciones entre Irán y Estados Unidos se reanuden pronto y que, en última instancia, conduzcan a la consecución de un acuerdo definitivo.
Tras el fracaso de Washington en reabrir por fuerza el estrecho de Ormuz —cerrado por Irán como respuesta a la guerra estadounidense-israelí iniciada a finales de febrero— ya sea por su Armada o mediante una coalición internacional que nunca pasó a formarse, EE.UU. impuso un cerco naval a Irán para bloquear cualquier buque que entre o salga de cualquier puerto o instalación costera iraní a través de Ormuz.
Los funcionarios iraníes han afirmado que el bloqueo es ilegal y una violación de un alto el fuego de dos semanas que entró en vigor el 8 de abril, el cual fue extendido unilateralmente por Washington, antes de que expirara el 22 de abril.
La República Islámica de Irán ha declarado que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta que Washington levante por completo el bloqueo naval.
msm
