“Las constantes mentiras de Arabia Saudí sobre el papel de los altos funcionarios saudíes en el asesinato de Jamal Khashoggi significan que la negación de Riad sobre torturas contra mujeres activistas no es aceptable”, indicó el jueves el subdirector de la oenegé HRW para Oriente Medio, Michael Page.
El 21 de noviembre, HRW y la Amnistía Internacional (AI) denunciaron que al menos tres activistas saudíes pro derechos de las mujeres que se encuentran desde el pasado mayo en un centro de detención extraoficial de la ciudad saudí de Yedá han sido objeto de abusos sexuales y torturas, como la aplicación de “descargas eléctricas y latigazos”.
Una semana después, HRW emitió un comunicado en el que dijo haber recibido informaciones fidedignas de que “las autoridades saudíes habían torturado a una cuarta activista” y advirtió de que esos vandálicos actos “pueden continuar” hasta el momento.
“Arabia Saudí debe permitir de manera inmediata el acceso de observatorios internacionales independientes a las activistas mujeres detenidas para garantizar su seguridad y bienestar”, volvió a pedir HRW en una nota publicada el jueves.
Las constantes mentiras de Arabia Saudí sobre el papel de los altos funcionarios saudíes en el asesinato de (el periodista) Jamal Khashoggi significan que la negación de Riad sobre torturas contra mujeres activistas no es aceptable”, indicó el subdirector de la oenegé Human Rights Watch (HRW) para Oriente Medio, Michael Page.
La agencia británica de noticias Reuters, citando anónimamente a fuentes fidedignas, reveló el jueves que Saud al-Qahtani, un asesor cercano del príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, supervisó personalmente la tortura de al menos una activista detenida.
Al-Qahtani fue despedido recientemente por su implicación en el asesinato de Khashoggi, periodista saudí crítico con los Al Saud que fue asfixiado y desmembrado en octubre pasado en el consulado de Riad en la ciudad turca de Estambul.
El caso Khashoggi ha generado especulaciones sobre la posibilidad de que el príncipe heredero saudí, de 33 años, sea desplazado del camino al trono, pues la Policía turca y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) estadounidense cuentan con evidencias que confirman que la orden del asesinato del columnista vino directamente de Bin Salman, quien además es responsable de la agresión saudí a Yemen que ha dejado unos 50 000 yemeníes muertos, la mayoría civiles, según los resultados de una investigación del diario estadounidense The Washington Post.
“Los ceses de altos cargos utilizados como chivos expiatorios no eliminarán el tufo de que el asesinato de Khashoggi fue obra de Muhamad bin Salman”, dijo a su vez el subdirector de HRW para Oriente Medio.
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