• Sanitarios surcoreanos en un hospital de Corea del Sur.
Publicada: jueves, 12 de octubre de 2017 10:00
Actualizada: jueves, 12 de octubre de 2017 11:46

Corea del Sur ofrece exámenes voluntarios a desertores norcoreanos que hayan residido cerca del área donde Pyongyang realizó seis pruebas nucleares desde 2006.

Los desertores que vivieron cerca del condado de Kilju, noreste de Corea del Norte, donde se sitúa la base de ensayos atómicos subterráneos de Punggye-ri, están invitados a someterse a algunas pruebas en el Instituto de Ciencias Médicas y Radiológicas de Corea, según informa este jueves el Ministerio de Unificación surcoreano.

Seúl busca a través de estos exámenes médicos detectar posibles casos de exposición radiactiva en aquellos ciudadanos norcoreanos que abandonaron el otro país de la península coreana.

“Hasta el momento, unos 30 desertores procedentes de esa zona que abandonaron Corea del Norte después de 2006 han solicitado someterse a estos exámenes”, ha asegurado una portavoz del citado Ministerio.

De acuerdo con datos de Seúl, más de 100 norcoreanos que viven en Corea del Sur proceden de las cercanías de Punggye-ri y salieron de su país después del primero de los ensayos nucleares.

Hasta el momento, unos 30 desertores procedentes de esa zona que abandonaron Corea del Norte después de 2006 han solicitado someterse a estos exámenes”, ha asegurado una portavoz del Ministerio de Unificación surcoreano.

 

Estas medidas responden a la alarma social extendida en Corea del Sur sobre los efectos para la salud que tienen las pruebas nucleares, en momentos en que el vecino del norte ha realizado tres de ellas en apenas un año y medio.

Conforme a declaraciones obtenidas por medios surcoreanos de exresidentes de la zona de los lanzamientos en Corea del Norte, podría existir un número creciente de personas cuya salud se ha visto afectada por la radiación.

Es tal la preocupación que algunos de estos desertores incluso han hablado de la creciente inquietud entre los habitantes de las regiones limítrofes con China, cuya frontera está solo a unos 70 kilómetros de la base de Punggye-ri.

Corea del Norte ha decidido acelerar en los dos últimos años el desarrollo de su programa nuclear y entre enero de 2016 y septiembre de 2017 ha llevado a cabo tres detonaciones subterráneas. 

Pyongyang ha defendido reiteradamente el desarrollo de sus armas nucleares, aseverando que tales “valiosas” armas garantizan la “soberanía” del país ante las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los ensayos de Pyongyang, entre ellos de varios Misiles Balísticos Intercontinentales (ICBM, por sus siglas en inglés) criticados por la comunidad internacional, llevaron al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) a adoptar por unanimidad nuevas sanciones contra el país asiático.

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