• Soldados del Ejército birmano patrullan una aldea en Maungdaw, en Myanmar, 21 de octubre de 2016.
Publicada: martes, 14 de noviembre de 2017 8:06
Actualizada: martes, 14 de noviembre de 2017 14:04

Pese a la huida masiva de rohingyas a Bangladés para salvar la vida, el Ejército birmano asegura que no ha cometido ningún abuso en sus operaciones en Rajine.

En un comunicado publicado en su página en la red social Facebook, las Fuerzas Armadas birmanas aseguraron el lunes que sus investigaciones internas muestran que sus soldados no fueron responsables de ningún tipo de abuso durante sus operaciones en el estado de Rajine (oeste), que provocaron el desplazamiento forzado de más de 600 000 musulmanes rohingyas y que, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se trató de un claro caso de “limpieza étnica”.

La campaña militar a gran escala lanzada contra los musulmanes rohingyas desde el mes de agosto ha provocado más de 1000 muertos, todos civiles. 

El Ejército afirmó —citando supuestamente a un número de testigos— que “las fuerzas de seguridad no dispararon contra civiles inocentes ni cometieron actos de violencia sexual contra las mujeres. No arrestaron, ni agredieron, ni ejecutaron a civiles. No destruyeron ni robaron propiedades. No incendiaron mezquitas en localidades bengalíes (...) No amenazaron ni forzaron a huir a civiles”.

Las Fuerzas Armadas de Myanmar culparon a los “terroristas bengalíes” (término que utilizan para referirse a los rohingyas) de todos los delitos y crímenes infligidos a la comunidad rohingya en los últimos meses.

El Ejército aseguró, además, que las autoridades trataron de evitar que los rohingyas abandonaran sus viviendas. “Se negaron y huyeron a Bangladés, donde la población pertenece a la misma raza y religión que ellos”, argumentó el Ejército, negando así otros informes fidedignos sobre que los militares birmanos plantaron minas a lo largo de la frontera con Bangladés para impedir el regreso de los desplazados rohingyas a su hogar.

Una vez más, el Ejército de Birmania está intentando barrer bajo la alfombra sus graves violaciones contra los rohingyas. Hay pruebas aplastantes de que el Ejército ha asesinado y violado a los rohingyas e incendiado sus aldeas. Estos ataques equivalen a crímenes contra la humanidad”, valoró el director regional de AI para el sureste de Asia y Pacífico, James Gómez.

 

Las organizaciones no gubernamentales Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) desecharon el informe “parcial” del Ejército, afirmando que las Fuerzas Armadas birmanas están intentando encubrir su responsabilidad en actos terribles de lesa humanidad.

“Una vez más, el Ejército de Birmania está intentando barrer bajo la alfombra sus graves violaciones contra los rohingyas. Hay pruebas aplastantes de que el Ejército ha asesinado y violado a los rohingyas e incendiado sus aldeas. Estos ataques equivalen a crímenes contra la humanidad”, adujo el director regional de AI para el sureste de Asia y Pacífico, James Gómez.

Por su parte, el director de HRW para Asia, Brad Adams, aseguró que “el absurdo esfuerzo del Ejército birmano de absolverse a sí mismo de las atrocidades en masa subraya por qué es necesaria una investigación internacional independiente para establecer los hechos e identificar a los responsables”.

Adams llamó, además, a la comunidad internacional a romper su mutismo ante los “graves crímenes cometidos con impunidad por el Ejército birmano” contra los rohingyas, y reclamó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) que lleve a Myanmar ante el Tribunal Penal Internacional (TPI).

Los rohingyas son una minoría étnica de fe musulmana que se concentra en Rajine. Son más de un millón de personas, a las que el Gobierno birmano no reconoce su ciudadanía, porque considera que son descendientes de inmigrantes ilegales procedentes de Bangladés.

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