"La actual comisión no es una opción creíble para llevar a cabo una nueva investigación", declaró el martes el consejero especial de las Naciones Unidas (ONU) para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng, mostrando su preocupación por las divergencias de las conclusiones entre los informes del grupo gubernamental y de la ONU.
Asimismo, se mostró "conmocionado y alarmado" ante el informe del alto comisionado para los Derechos Humanos de la semana pasada, que denunció numerosos casos de abusos contra esta minoría.
La actual comisión no es una opción creíble para llevar a cabo una nueva investigación", declaró el consejero especial de las Naciones Unidas (ONU) para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng.
"Llamo a que cualquier investigación sea realizada por un grupo realmente independiente e imparcial que incluya a observadores internacionales", añadió el alto cargo de la ONU en un comunicado.
El organismo internacional denuncia las medidas de las fuerzas de seguridad birmanas contra la minoría étnica y no descarta la posibilidad de una "limpieza étnica".
Esta nueva ola de represión contra la población rohingya, que comenzó en octubre, incluye ejecuciones sumarias, violaciones y quema de casas en el marco de un operativo de seguridad del Ejército birmano en el estado Rajine, en el oeste, tras un asalto armado de rebeldes de esta minoría.
La campaña militar ha llevado a unas 65 000 personas a huir a Bangladés y mantiene la zona del norte de Rajine cerrada al acceso de la ayuda humanitaria, de la que dependen miles de personas, y de observadores y prensa independiente.
Dieng aplaudió el compromiso anunciado por el gobierno de Myanmar de investigar los abusos denunciados en el informe, publicado después de que una comisión encabezada por el vicepresidente Myint Swe no encontrara pruebas de abusos por parte de las fuerzas de seguridad.
"Llamo a que cualquier investigación sea realizada por un grupo realmente independiente e imparcial que incluya a observadores internacionales", añadió el alto cargo de la ONU en un comunicado.
Dieng pidió al Gobierno birmano mostrar sinceridad para resolver el conflicto en Rajine, donde Human Rights Watch (HRW) denunció también nuevos casos de violencia contra los rohingyas.
Más de 100 personas han muerto y más de 20 000 civiles se han visto obligados a abandonar sus hogares y huir a los países vecinos. Organismos internacionales como Amnistía Internacional (AI) han considerado crímenes contra la humanidad las atrocidades cometidas por el Ejército birmano contra los rohingyas.
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