• l general de división Yalal al-Ruwaishan, vice primer ministro de Yemen para Asuntos de Defensa y Seguridad
Publicada: martes, 29 de septiembre de 2026 1:13

Un alto cargo yemení ha descrito el papel del gobierno saudí en la guerra contra Yemen como meramente instrumental, orientado a promover los intereses de EE.UU. e Israel.

El general de división Yalal al-Ruwaishan, vice primer ministro de Yemen para Asuntos de Defensa y Seguridad, hizo estas declaraciones en una entrevista exclusiva concedida el lunes a la cadena de televisión local Al-Masirah.

Al-Ruwaishan afirmó que la participación de Riad en los más de 12 años de agresión y bloqueo contra Yemen es “funcional y sirve principalmente a las agendas occidentales y sionistas”.

Subrayó que el pueblo yemení libra una guerra de autodefensa frente a esta agresión. Advirtió que la creciente presencia sionista en el mar Rojo constituye una amenaza directa para la seguridad nacional árabe.

El funcionario yemení rechazó categóricamente la propaganda saudí según la cual Saná pone en peligro la navegación internacional.

“Las realidades sobre el terreno confirman que la navegación marítima a través del estrecho de Bab el-Mandeb es completamente segura y normal”, afirmó. “Todos los países están convencidos de que no existe ninguna amenaza yemení para las rutas marítimas, pese a la incitación del régimen saudí”, agregó.

 

Advirtió de que cualquier Estado que actúe basándose en el falso relato de Riad y se sume a una acción militar sobre esa base será considerado por Saná como un socio en la agresión.

Al-Ruwaishan desestimó la afirmación fabricada por Arabia Saudí sobre un ataque contra La Meca. Señaló que se trataba de un escenario planificado de antemano con el objetivo de socavar la ola de apoyo del mundo islámico a Yemen tras la operación Tormenta de Al-Aqsa y la postura de principios de Saná en defensa de Gaza y del pueblo palestino.

El vice primer ministro señaló que, después de marginar a los Emiratos Árabes Unidos, Riad intentó reorganizar sus recursos y formaciones de mercenarios, albergando la ilusoria idea de que Yemen sería un botín fácil y rápidamente alcanzable.

Añadió que el reino saudí debería haber calculado el coste de una nueva escalada frente a los riesgos que esta supondría para su denominada Visión 2030 y para su situación económica y de inversión.

Al-Ruwaishan acusó a Riad de crear unidades militares de orientación takfirí en un intento por arrastrar a los yemeníes a conflictos sectarios, una apuesta que calificó de destinada al fracaso, dado que el pueblo yemení rechaza históricamente cualquier tutela extranjera.

Recordó que la injerencia saudí había saboteado anteriormente la Revolución del 26 de Septiembre al gestionar los asuntos yemeníes hasta el nivel de los funcionarios locales. En contraste, la Revolución del 21 de Septiembre estableció el principio de liberación de la dominación y de toma de decisiones nacionales independientes, lo que constituye, según él, la verdadera razón de la hostilidad saudí.

El funcionario instó a Riad a asumir la realidad surgida tras el 21 de Septiembre y reconocer que el pueblo yemení ya no acepta ninguna tutela externa.

Remarcó que Arabia Saudí se había retractado de una hoja de ruta acordada mediante la mediación de Omán y que los despliegues respaldados por Riad que aún permanecen en Yemen se debilitarán, al igual que ocurrió con los situados en la costa occidental.

Yemen ha reiterado en numerosas ocasiones que sus operaciones en el mar Rojo tienen como objetivo únicamente a los buques vinculados al régimen sionista y a sus partidarios, en respuesta al genocidio en Gaza, al tiempo que garantiza la seguridad del resto de la navegación internacional.

hnb