Mohamed Al-Farah, alto miembro de la Oficina Política de Ansarolá de Yemen, afirmó el sábado que las decisiones del régimen saudí están orientadas a servir a los intereses de Washington.
Añadió que Arabia Saudí teme desplegar tropas sobre el terreno en Yemen debido a las posibles consecuencias de cualquier enfrentamiento entre sus fuerzas y las fuerzas armadas yemeníes, así como a los posibles ataques contra sus instalaciones petroleras y su infraestructura vital.
Las decisiones de Arabia Saudí están sujetas a los cálculos y los intereses de Washington en Asia Occidental, subrayó.
“Los saudíes saben muy bien que cualquier escalada de las tensiones irá en su contra. Por ello, intentan evitar que cualquier enfrentamiento se extienda a sus instalaciones petroleras, especialmente las operadas por Aramco, la compañía estatal de petróleo y gas natural”, señaló Al-Farah.
Reiteró que Estados Unidos también ha pedido a Arabia Saudí que evite cualquier medida provocadora, ya que Washington no quiere abrir un nuevo frente que pueda perjudicar sus intereses estratégicos, especialmente en medio de las tensiones sobre el suministro de petróleo, el tráfico marítimo en la región y el cierre del estrecho de Ormuz.
“La decisión final sobre estos cálculos corresponde a Estados Unidos”, informó Al-Farah.
📷Imágenes muestran las secuelas del ataque yemení contra un buque saudí
— HispanTV (@Nexo_Latino) August 11, 2026
🔸 Las imágenes muestran los daños sufridos por un buque saudí atacado por las Fuerzas Armadas de Yemen mientras transportaba equipo militar por el estrecho de Bab el-Mandeb. pic.twitter.com/SOOLKl6Qve
El alto funcionario de Ansarolá afirmó que Arabia Saudí busca trasladar el costo de la escalada de las tensiones a sus fuerzas mercenarias en Yemen, mientras intenta proteger sus propios intereses directos.
También subrayó que las fuerzas mercenarias en Yemen se han convertido en elementos que Arabia Saudí utiliza como escudo para proteger sus propios intereses.
Sobre el tema, aclaró que las fuerzas mercenarias respaldadas por Arabia Saudí stán siendo utilizadas como carne de cañón en conflictos que no responden ni a sus intereses ni a los de la nación yemení, sino únicamente a los intereses de Estados Unidos e Israel.
Al-Farah advirtió a los mercenarios que siguen los planes del enemigo saudí-estadounidense y declaró que “el tipo de lealtad más peligroso es vincular las decisiones nacionales a una parte extranjera, especialmente cuando esa parte es un adversario. Un enemigo siempre busca proteger sus propios intereses y, finalmente, abandona a sus peones”.
“Esta ecuación pone de manifiesto el grado de independencia en la toma de decisiones de las partes que dependen de potencias extranjeras. Lo que actualmente les ocurre a los mercenarios es una consecuencia directa de su dependencia del enemigo. La experiencia ofrece una gran lección sobre el alto precio de traicionar al país e ignorar la soberanía nacional”, afirmó Al-Farah.
El funcionario de Ansarolá concluyó que quienes ponen a su nación y su destino en manos de potencias extranjeras pagarán un alto precio político y militar para proteger los intereses de otros.
El conflicto se remonta a marzo de 2015, cuando Arabia Saudí y sus aliados impusieron un bloqueo a Yemen y lanzaron una guerra a gran escala con apoyo militar, político y logístico de Estados Unidos y potencias occidentales. Decenas de miles de yemeníes han muerto, pero Riad no ha conseguido su objetivo principal: reinstaurar un régimen títere alineado con sus intereses.
El 20 de julio, el Gobierno de Saná declaró un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí, en reacción al asedio injusto y opresivo de Riad contra Yemen desde hace casi 12 años.
Yemen responsabiliza a Arabia Saudí de las consecuencias de cualquier nueva escalada de violencia y sostiene que Riad no tiene otra opción que levantar el bloqueo impuesto al pueblo yemení. Asimismo, exige al reino saudí que ponga fin a su agresión ilegal contra Yemen y respete los derechos legítimos del pueblo yemení.
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