Se llevó a cabo una jornada de protestas en Italia contra la política migratoria del nuevo Gobierno. En Roma y en la ciudad de Pontida, los manifestantes repudiaron el trato que reciben los migrantes en la sociedad, especialmente, sus condiciones laborales.
Los manifestantes expresaron su furia hacia el Gobierno y le pusieron el sello de fascista. También expresaron su ira por el rechazo de Italia, hace una semana, de acoger el barco de refugiados Aquarius.
Pero ni las protestas le han hecho cambiar de idea al ministro del Interior italiano, Matteo Salvini. Insiste en su retórica antimigratoria y advierte a las ONG a que busquen otros puertos no italianos para el desembarco de refugiados rescatados en el Mediterráneo.
Ahora parece que Italia está tratando de convencer a otros Estados europeos para endurecer las leyes migratorias. Francia ya ha cedido; de ser así, la situación para los refugiados podría empeorar considerablemente.
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