“Los enemigos creían que, al crear la inseguridad y ejercer presión, podrían sumir al país en la hambruna, el saqueo y el colapso social. Sin embargo, sus cálculos, basados en datos de inteligencia artificial, redes de espionaje, mercenarios y sus agentes dentro del país, fracasaron uno tras otro”, ha subrayado este lunes Masud Pezeshkian durante una conferencia internacional celebrada en la Universidad de Teherán, con la participación de varias personalidades iraníes y extranjeras.
Pezeshkian ha dejado claro que la estabilidad y la seguridad del país son “fruto de las directrices” del Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y ha afirmado que su pensamiento y sus directrices siguen siendo una guía para Irán frente a las presiones y limitaciones de los enemigos.
Al recordar la ceremonia de despedida del Líder mártir, ha subrayado que continuar su camino requiere unidad, fuerza y cohesión.
“Una sociedad basada en la cooperación, la solidaridad y la aceptación de diferentes puntos de vista saldrá victoriosa frente a la agresión y la injusticia”, ha destacado.
Pezeshkian ha calificado de excepcional la presencia del pueblo durante la guerra de 12 días y la guerra de Ramadán y ha declarado que el pueblo iraní lleva más de 160 días participando desinteresadamente y con firmeza en la defensa de la patria.
“Aunque los enemigos han cerrado todos los caminos, con la ayuda de Dios abriremos nuevas vías y encontraremos un camino para servir al pueblo. Los responsables de los organismos ejecutivos trabajan sin descanso para resolver los problemas existentes”, ha afirmado.
Asimismo, al referirse a los ataques del régimen israelí y Estados Unidos contra infraestructuras eléctricas y energéticas, ha señalado que durante las dos guerras recientes los servicios continuaron prestándose sin que la población percibiera una escasez significativa, gracias a los esfuerzos de responsables y trabajadores anónimos.
Durante la guerra de agresión de 40 días de Estados Unidos y el régimen israelí contra Irán, la unidad y resistencia del pueblo iraní acompañaron la respuesta de las Fuerzas Armadas, que llevaron a cabo operaciones de represalia contra objetivos estadounidenses e israelíes en la región.
El conflicto también evidenció la capacidad de presión de Irán. El exsecretario de Guerra de Trump, Mark Esper, reconoció que Teherán había reforzado su posición gracias a su capacidad para ejercer presión sobre Estados Unidos y al control del estrecho de Ormuz.
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