La escasez de agua golpea nuevamente a Tegucigalpa, donde los ciclos de distribución se han extendido hasta 12 días. En medio de esta crisis, los acercamientos con la empresa israelí Mekorot abren otro frente de discusión sobre quién podría participar en el manejo futuro del recurso.
Mientras crece esa discusión, la escasez ya transforma la vida cotidiana. Miles de familias deben almacenar y administrar durante días el agua que reciben por pocas horas, mientras otras recurren a comprarla para cubrir sus necesidades.
El manejo del agua en el Distrito Central se encuentra en el centro de una nueva polémica, pues diferentes organizaciones sociales advierten sobre la posible intención de privatizar el servicio por parte de una empresa israelí llamada Mekorot.
La crisis se agrava con los bajos niveles de las principales reservas que abastecen a la capital. Para sectores sociales, sin embargo, la respuesta debe pasar por fortalecer la infraestructura y garantizar el carácter público del agua, y no por trasladar su administración a intereses privados.
Hasta ahora no existe confirmación pública de que el servicio vaya a ser entregado a Mekorot y la Alcaldía niega una privatización. Las organizaciones que cuestionan los acercamientos advierten, sin embargo, que la propia crisis hídrica podría terminar siendo utilizada para justificar cambios en el modelo de administración.
La falta de agua y la discusión sobre su futuro avanzan así de manera paralela en la capital hondureña. Mientras persisten los racionamientos, sectores sociales demandan soluciones a la crisis sin que el control de un recurso esencial termine fuera de manos públicas.
Daniel Sierra, Tegucigalpa.
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