Los profesores Erik T. Frank, Marten Wehrhan y Karl Eduard Linsenmair, de la Universidad Julius Maximilians de Wurzburgo, en Baviera (Alemania), han detallado su hallazgo recientemente en la revista Proceedings of the Royal Society B.
No se conoce a otros insectos que cubran las heridas de sus camaradas y los biólogos de la Universidad de Wurzburgo creen incluso que tal comportamiento es único en todo el reino animal.
Las hormigas de Matabele, como también se las conoce, corren a diario gran riesgo de acabar heridas al atacar a termitas entre dos y cuatro veces al día. Procediendo en largas filas de 200 a 600 animales, se lanzan contra los lugares donde se alimentan, matando a muchas termitas trabajadoras y arrastrando a la presa de vuelta a su nido, donde finalmente la devoran.
Sin embargo, las Megaponera analis se enfrentan a la feroz resistencia de las bien armadas termitas soldado, muy hábiles en el uso de sus poderosas mandíbulas para defenderse de agresiones. En este tipo de combates hay lesiones y muertes entre las hormigas, muy difundidas en el África subsahariana.
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