• Lugareños contemplan destrozos de la guerra en Donetsk, este de Ucrania
Publicada: martes, 10 de marzo de 2015 19:10

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se ha manifestado este martes extremadamente preocupada por el “drástico” deterioro de las condiciones de vida en el este de Ucrania, en particular en las zonas castigadas por meses de operaciones militares del Gobierno contra los independentistas sublevados de Donetsk y Lugansk.

Las condiciones en el norte de Donetsk y en Lugansk son particularmente graves, con el suministro de agua y electricidad interrumpidos por los ataques con cohetes y bombardeos”, ha subrayado el portavoz de la ACNUR, William Spindler.

“Las condiciones en el norte de Donetsk y en Lugansk son particularmente graves, con el suministro de agua y electricidad interrumpidos por los ataques con cohetes y bombardeos”, ha subrayado el portavoz de la ACNUR, William Spindler.

La degradación de las condiciones de vida se debe principalmente a la suspensión de servicios y prestaciones gubernamentales a la población, a lo que se suman las restricciones a la circulación de personas y mercancías causadas por la guerra, ha explicado Spindler en una rueda de prensa en Ginebra (Suiza).

El punto que causa mayor preocupación es la región de la ciudad de Debáltsevo, entre Donetsk y Lugansk, donde en febrero se produjeron feroces combates tras el cese el fuego entrado en vigor el 15 del citado mes, por haber quedado atrapado en el territorio controlado por las milicias independentistas un considerable contingente de tropas del Ejército de Ucrania.

La persistencia de los combates hace muy difícil la entrega de ayuda humanitaria a la población civil que se encuentra en el centro de los combates. La escasez de suministros básicos como alimentos, combustible y medicinas ha causado una subida de precios, ha descrito el portavoz de la ACNUR.

Dadas las bajas temperaturas invernales, las condiciones de vida más duras las sufren los habitantes de viviendas dañadas y de búnkeres y sótanos bajo las ruinas de sus casas.

Toda esta situación objetiva, marcada por las carencias de medios de transporte, la inseguridad en las vías de salida de las ciudades y los disfuncionamientos de la burocracia crean además una sensación de abandono e indefensión.

Spindler ha informado, igualmente, de la evacuación de Donetsk y Lugansk, por las autoridades de Kiev, de más de 11.000 personas —incluidos 2246 niños y 348 discapacitados—. Sin embargo, las necesidades superan con creces la capacidad de atención, en particular en lo tocante al alejamiento, el transporte, la información y el mantenimiento de la unidad de las familias.

También ha dado cuenta el portavoz de la agenciad de Naciones Unidas de la entrega de suministros de emergencia alimentarios a personas en situación de gran necesidad, en ocasiones en puntos bombardeados con gran frecuencia e intensidad.

Dos zonas de Lugansk hasta ahora inaccesibles para los organismos humanitarios —Novopskov y Markivka— han recibido por primera vez la atención de la ACNUR. De acuerdo con informes de las autoridades locales citados por la agencia Europa Press, en torno al 30 por ciento de la población de desplazados internos en ambas ciudades ha recibido asistencia.

Además, la ACNUR ha llevado ayuda a la propia Debáltsevo y a la cercana localidad de Nikishyne, en una zona muy afectada por los recientes combates. En total, en el mes de febrero, la agencia ha distribuido ayuda no alimentaria a unas 11.500 personas.

Otras cifras ofrecidas por Spindler son las de los desplazados internos, que han ascendido a 1,1 millones, y la del número de ucranianos que han solicitado algún tipo de reconocimiento oficial en los países vecinos, ya de 674.300 personas —542.800 en Rusia y 80.700 en Bielorrusia.

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