En una entrevista televisiva, publicada el sábado, el jefe del consejo militar sudanés, el general Abdel Fatah al-Burhan, reconoció que Jartum y el régimen de Tel Aviv mantienen una “cooperación de inteligencia y de seguridad”.
Esta cooperación ha facilitado a Sudán desmantelar y arrestar a presuntos grupos militantes en el país que “podrían haber socavado la seguridad de Sudán y la región”, agregó.
El miércoles, varios medios de comunicación israelíes informaron del viaje de una autoridad sudanesa a los territorios ocupados palestinos. Es más, una delegación israelí visitó el pasado enero Jartum, la capital sudanesa, para reunirse con líderes militares involucrados en el reciente golpe en el país africano.
El Ejército sudanés liderado por el general Al-Burhan tomó el poder el 25 de octubre de 2021. El golpe ha sumido a Sudán en un estancamiento político y en implacables protestas. Entretanto, Israel es acusado de estar involucrado en los recientes eventos en esa nación.
El primero en expresar su apoyo a los golpistas fue precisamente Israel. Un “alto cargo”, citado por el diario Israel Hayom, con estrechos vínculos con el gabinete del primer ministro israelí, Naftali Bennett, escogió ese periódico para dar inmediatamente el visto bueno al general Al-Burhan, antes incluso de que hubiera reacciones oficiales en el resto del mundo.
Los israelíes no estaban plenamente satisfechos con el curso de la anterior política sudanesa, pues después del reconocimiento de Israel a finales de 2020, Jartum no había dado ningún paso adelante en relación con la normalización y ni siquiera había intercambiado embajadores con el régimen de ocupación.
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