Desde el sábado, cientos de fieles divididos en pequeños grupos comenzaron a girar en torno a la Kaaba (el lugar sagrado y de peregrinación religiosa más importante del Islam), sita en el patio de la Mezquita Al-Haram, en esta ciudad santa de la Meca.
En esta ceremonia islámica, los fieles dan siete vueltas a la Kaaba (Casa de Dios), un edificio cúbico de piedra situado la Gran Mezquita, en la Meca, dando así inicio a las festividades.
Durante cinco días, los participantes de este viaje tienen que realizar varios rituales coordinados en la ciudad sagrada de la Meca y sus alrededores. Para los musulmanes, estas actividades representan una oportunidad de buscar la redención y ser perdonados.
En esta línea, después de cinco días, los peregrinos celebrarán el Eid al-Adha, o la gran fiesta musulmana del Sacrificio, seguida del ritual de la “lapidación de Satanás”. La peregrinación termina con nuevas circunvalaciones en torno a la Kaaba.
Este año, al menos 60 000 musulmanes que residen en el reino árabe se les permite participar en esta ceremonia religiosa, lo que provoca la envidia y el asombro de millones de peregrinos del mundo que han sido excluidos por segundo año, debido a la crisis sanitaria.
El año pasado, este evento se celebró bajo un formato restringido a causa de la crisis sanitaria, que obligó a los musulmanes que habían sido seleccionados a guardar cuarentena antes y después del ceremonial.
El Hach es uno de los cinco pilares fundamentales del Islam. Cada musulmán devoto que goce de buena salud y que pueda costear los gastos está obligado a peregrinar al menos una vez en la vida a La Meca.
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