La muerte del popular león generó indignación en todo el mundo, después de que se publicaran detalles de que el animal fue sacado del parque con un cebo para ser cazado con un arco y una flecha en un terreno contiguo.
Tras una jornada de negociaciones entre la policía, los fiscales y sus abogados, las autoridades otorgaron a Bronkhorst la libertad a cambio del pago de una fianza de 1000 dólares.
El organizador de safaris fue inculpado por "no haber impedido una cacería ilegal", y será juzgado el 5 de agosto, anunció la jueza Lindiwe Maphosa.
Su compatriota Honest Tyrone Ndlovu, propietario de la granja en la que se encontraron los restos del león a principios de mes, gracias al emisor GPS instalado en el collar del animal, comparecerá este jueves para responder por otros cargos.
El estadounidense Walter James Palmer fue el gran ausente de la audiencia, celebrada en el tribunal de Hwange, junto al parque en el que se produjeron los hechos, pues abandonó el país antes de que estallara el escándalo, hace unos días.
Según una fuente cercana al caso, solo pasó una semana en Zimbabue a principios de julio, y no fue hasta después de su salida cuando las autoridades del parque y los defensores de la naturaleza alertaron de la muerte del león macho, célebre por su melena negra, poco frecuente en el África austral.
Cecil, que era la estrella de este parque al que acuden decenas de miles de amantes de los safaris fotográficos, nació en Hwange hace 13 años.

Palmer cerró sus cuentas de Twitter y Facebook tras los ataques recibidos, y muchos defensores de la naturaleza acudieron a su clínica dental a dejar peluches y flores en recuerdo del león.
La asociación de defensa de los derechos de los animales PETA pidió en un comunicado que Palmer sea "extraditado, juzgado y preferiblemente ahorcado", por haber matado a Cecil.
En Zimbabue la caza sólo está autorizada en las reservas privadas y respectando ciertas cuotas, pero no en parques nacionales como el de Hwange.
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