Por eso ha capturado la atención de las redes sociales el vídeo de dos pequeños pandas rojos del zoológico de Cincinnati, en Ohio (noreste de EE.UU.).
Y es curioso por varias razones: son animales nocturnos, muchos de ellos viven en reservas naturales y, de acuerdo a varios registros, apenas existen 2500 ejemplares adultos maduros viviendo en su propio hábitat.
De hecho, se encuentra en la lista de las especies en peligro de extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Las principales razones son la destrucción de su entorno y la caza furtiva.
Pero además, este mamífero, originario del centro de Asia, se ha topado con otros inconvenientes. El principal ha sido quizá la dificultad de determinar qué tipo de animal es.
Es un panda, pero no es un oso como su vecino, el panda gigante. No es un mapache, a pesar del parecido de la cola, ni tampoco es un roedor.
Según la clasificación del Sistema Integrado de Información Taxonómica, este curioso animal pertenece a la familia de los ailúridos, una categoría independiente más cercana a los mapaches que a los pandas gigantes.
Primero se clasificó como un oso (úrsidos), después quedó ubicado en la misma vitrina de los mapaches (prociónidos) y, mediante el análisis de ADN, se llegó finalmente a determinar que pertenece a una categoría independiente.
Y la denominación panda es debido a que esta palabra en chino significa “oso gato” o “animal gato” y hace referencia a los ojos rasgados —como los de los gatos— que lo caracteriza.
Según la National Geographic, el panda rojo comparte hábitat (selvas de gran altitud) con el panda gigante, aunque está más extendido. Se encuentra en las montañas de Nepal y del norte de Birmania, así como en las regiones centrales de China.
Además, en ese territorio comparte con el oso de blanco y negro su pasión por el bambú, pero, a diferencia del gran mamífero, el panda rojo lo mezcla con huevos, pájaros e insectos, por ser carnívoro.
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