Tal como pone en evidencia la investigación, la probabilidad de que personas ebrias cometan crímenes de odio es mucho más alta que otras personas, ya que el alcohol actúa como un “iniciador” y hace que estas personas expresen más libremente sus prejuicios.
Los científicos efectuaron una encuesta en las ciudades de Cardiff, Blackburn y Leicester, donde conviven personas con diferentes culturas, razas y religiones. Allí, los expertos entrevistaron a personas que acudían a centros médicos con lesiones provocadas por actos de violencia.
El 18,5 % de los participantes en el estudio (124 personas) afirmaron que habían sido lesionados por personas motivadas por prejuicios, que en el 90 % de los casos, los atacantes estaban ebrios.
“Un aspecto sorprendente del estudio fue el descubrimiento de que la mayoría de los ataques no fue motivado por el odio. El alcohol parece haber funcionado como iniciador”, explicó Jonathan Shepherd, director del Instituto de Investigación de Crimen y Seguridad de la Universidad de Cardiff.
Un aspecto sorprendente del estudio fue el descubrimiento de que la mayoría de los ataques no fue motivado por el odio. El alcohol parece haber funcionado como iniciador”, explicó Jonathan Shepherd, director del Instituto de Investigación de Crimen y Seguridad de la Universidad de Cardiff.
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