“Ese informe emitido por el Departamento de Estado estadounidense es una repetición de las acusaciones anteriores que la República Islámica de Irán en diferentes ocasiones las ha calificado de infundadas”, ha asegurado este jueves la portavoz de la Cancillería iraní, Marzie Afjam.
Ese informe emitido por el Departamento de Estado estadounidense es una repetición de las acusaciones anteriores que la República Islámica de Irán en diferentes ocasiones las ha calificado de infundadas”, asegura la portavoz de la Cancillería iraní, Marzie Afjam.
La diplomática ha destacado que ese informe se publica mientras recientemente la comunidad internacional ha expresado su preocupación por la creciente islamofobia en el país norteamericano.

“Los políticos estadounidenses frecuentemente insultan a los musulmanes (…) La intolerancia religiosa acompañada de la discriminación racial, en particular contra los musulmanes negros, se ha convertido en una práctica común dentro de las instituciones de ese país, entre ellos la Policía, y el Gobierno no ha tomado ninguna medida efectiva para poner fin a este proceso”, ha criticado.
De acuerdo con Afjam, ese nuevo informe que versa sobre el derecho de las minorías religiosas, llega en consonancia con las políticas intervencionistas de Estados Unidos y un intento para sembrar la discordia religiosa en Irán.
El informe, ha agregado, representa un acto político imprescindible para crear cierto campo informativo y en realidad carece de cualquier credibilidad y fundamento jurídico.
La diplomática ha reiterado que las minorías religiosas, incluyendo cristianos, judíos y zoroastrianos, han sido reconocidas en la Constitución iraní, según la cual son libres de practicar su fe y sus ritos religiosos. “También otras minorías que no han sido identificadas por la ley, aprovechan todos los derechos de ciudadanía”, ha concluido.
Según la Constitución iraní, los judíos, cristianos y zoroastrianos son minorías religiosas oficiales en el país, y tienen sus propios representantes en el Parlamento iraní para trasmitir sus demandas y puntos de vistas a las autoridades iraníes.
En Irán, los ciudadanos musulmanes y los de otras minorías religiosas son considerados, ante todo, iraníes y no existen diferencias sociales porque tengan creencias religiosas diferentes.
En la actualidad, hay casi 25.000 judíos en Irán, lo que convierte a este país en el hogar donde se encuentra la mayor concentración de población judía en Oriente Medio, después de los territorios ocupados palestinos.
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