En una conversación telefónica mantenida el domingo entre Araqchi y su par saudí, Faisal bin Farhan Al Saud, las dos partes abordaron los últimos acontecimientos regionales, e intercambiaron puntos de vista sobre la escalada de tensiones que sacude Asia Occidental.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní expresó su profunda preocupación por el deterioro de la situación e hizo hincapié en que las crisis que asolan actualmente la región carecen, fundamentalmente, de una solución militar.
“Insistir en la vía militar y hacer caso omiso de una solución política no hará sino complicar aún más la situación actual”, advirtió el jefe de la Diplomacia iraní.
De igual manera, Araqchi reiteró la disposición de la República Islámica a prestar toda la asistencia necesaria para propiciar el inicio de negociaciones entre Arabia Saudí y Yemen, allanando así el camino hacia una solución política duradera.
Esta iniciativa diplomática se produce en el contexto de la prolongada y devastadora guerra de Arabia Saudí contra Yemen, iniciada en marzo de 2015 con el pleno respaldo logístico, político y militar de Estados Unidos y varios países occidentales.
Durante años, la llamada coalición liderada por Arabia Saudí ha sometido a Yemen a una implacable campaña militar y a un bloqueo integral por tierra, mar y aire, que ha causado la muerte de decenas de miles de civiles y desencadenado una de las crisis humanitarias más catastróficas del mundo.
Pese a años de bombardeos incesantes, las Fuerzas Armadas yemeníes y los comités populares no solo han logrado defender su soberanía, sino que también han alterado de manera sustancial el equilibrio de poder regional.
En respuesta al asedio persistente y a la negativa de la coalición a satisfacer las legítimas demandas del pueblo yemení, Saná ha adoptado medidas estratégicas decisivas.
En particular, el Gobierno yemení anunció el 20 de julio un bloqueo naval contra Arabia Saudí y logró atacar buques vinculados al reino en el mar Rojo, con el objetivo de forzar el levantamiento del asedio de doce años.
Al mismo tiempo, el Ejército yemení ha lanzado rápidas ofensivas terrestres, ha tomado posiciones estratégicas en las zonas montañosas de Taiz y ha consolidado el control absoluto sobre el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb.
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