Mohamad Mojber, asesor del Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, señaló en una publicación difundida el domingo en su cuenta de X que los mongoles y los romanos que invadieron Irán en el pasado se vieron obligados a aceptar la cultura y la civilización iraníes o sufrieron derrotas humillantes.
Mojber afirmó que Estados Unidos correrá la misma suerte, pese a sus desesperados intentos de obligar a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz, cuyo tránsito Teherán mantiene efectivamente cerrado desde los primeros días de la agresión estadounidense-israelí, iniciada en marzo.
“Los nuevos invasores, que en su estrechez de miras creen que pueden doblegar a esta nación milenaria, acabarán esta vez ahogándose en el estrecho de Ormuz”, declaró.
El asesor del Líder advirtió, además, de que, si Estados Unidos decide reanudar su agresión contra Irán, la respuesta del país irá más allá de las represalias anteriores.
“El Irán islámico golpeará sin duda al enemigo más allá de sus fronteras para preservar su seguridad nacional”, advirtió.
Estas declaraciones se producen en un contexto marcado por las amenazas de una nueva agresión militar estadounidense contra Irán, mientras continúan los esfuerzos regionales para alcanzar un acuerdo entre ambos países que permita poner fin definitivo a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz.
El control iraní sobre esta estratégica vía marítima del Golfo Pérsico, por la que transitaba anteriormente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, ha provocado un fuerte encarecimiento de los precios internacionales de la energía y las materias primas.
Irán ha manifestado su disposición a negociar un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. Sin embargo, las autoridades han advertido de que una nueva agresión desencadenaría una respuesta devastadora contra los activos estadounidenses en la región y más allá de ella.
Entre tanto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, intentó el miércoles desde Atenas, capital de Grecia, presentar la agresión contra Irán —iniciada por Washington y el régimen de Tel Aviv en febrero— como una guerra de civilizaciones, al describir al país persa como una amenaza para Occidente desde la Antigüedad.
Para las autoridades iraníes, esta retórica no hace sino poner de manifiesto las ambiciones hegemónicas de Washington y su voluntad de someter a las naciones independientes bajo el pretexto de la supremacía civilizatoria.
dzp/hnb
