“El estrecho de Ormuz está hoy bajo el control de los combatientes del islam, y las medidas defensivas y la preparación para el combate en esta región se refuerzan y amplían cada día”, afirmó el jueves el subcomandante en jefe del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de división Mostafa Izadi, durante una visita a las tropas del cuartel general de Madinah al-Munawarah, perteneciente a las Fuerzas Terrestres del CGRI y responsable de la defensa terrestre de los accesos al estrecho de Ormuz y de las islas iraníes del Golfo Pérsico.
El alto mando destacó la presencia de las fuerzas terrestres, navales y aeroespaciales del CGRI en las islas y las zonas septentrionales del estrecho. Asimismo, describió a los efectivos del cuartel general como herederos del legado de la Defensa Sagrada (los ocho años de la guerra impuesta por Irak a Irán entre 1980 y 1988) y rindió homenaje a figuras militares fallecidas, entre ellas el teniente general Qasem Soleimani, el comandante mártir de la Fuerza Quds del CGRI.
Izadi aseguró que las tropas estaban preparadas para defender la región y hacer frente a cualquier amenaza. “Estas fuerzas, con una voluntad inquebrantable, planes operativos sólidos y el empleo de tácticas y técnicas avanzadas, se han preparado para ofrecer una defensa decisiva de la región frente al enemigo”, declaró.
El comandante subrayó que el estrecho de Ormuz pertenecía a la nación iraní y destacó la coordinación entre las fuerzas terrestres, navales y aeroespaciales del CGRI y el Ejército de la República Islámica de Irán. Según afirmó, ambas instituciones actuaban de manera conjunta para proteger y defender esta vía marítima estratégica. “Las visitas a estas zonas demuestran que los hijos de quienes combatieron durante la Defensa Sagrada y se enfrentaron a las potencias mundiales para lograr una gran victoria para la nación iraní continúan hoy por el mismo camino”, señaló Izadi.
También destacó la preparación de las fuerzas armadas sobre el terreno y la determinación de los combatientes, con la participación de la población y de las fuerzas Basich (fuerzas voluntarias), para defender los ideales de la Revolución Islámica y cumplir las directrices del comandante en jefe, el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei.
Por último, Izadi indicó que la preparación en ingeniería militar, el despliegue de unidades operativas y la disposición estratégica de equipos y armamento demostraban las capacidades de las fuerzas desplegadas en la región. Añadió que la integración de las capacidades militares en las islas y las aguas del Golfo Pérsico y del estrecho de Ormuz había generado una situación que, según afirmó, seguía fortaleciéndose para proteger los intereses y los derechos de Irán.
Irán cerró el estrecho de Ormuz como medida defensiva ante la guerra lanzada por Estados Unidos y el régimen de Israel en su contra. Teherán ha dejado claras sus condiciones para la reapertura de este paso estratégico, entre ellas el levantamiento del bloqueo naval, el fin de las agresiones militares, la suspensión de las sanciones —incluidas las que afectan a sus exportaciones de petróleo—, la liberación de activos iraníes congelados, el respeto de un alto el fuego en todos los frentes, incluido Líbano, y la compensación por los daños causados por la guerra.
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