En un comunicado emitido este sábado, el Ministerio expresó su agradecimiento al pueblo de Irán e Irak, a las autoridades religiosas, a los gobiernos amigos y a las delegaciones procedentes de todo el mundo islámico por su participación en las ceremonias fúnebres.
Asimismo, agradeció a los dolientes provenientes de Líbano, Pakistán, Afganistán, Azerbaiyán, Turquía, Cachemira, India, Baréin y otros países, y calificó su presencia como una perdurable demostración de solidaridad con la nación islámica.
“Las grandiosas e históricas exequias del eminente sabio combatiente, el prudente Líder y lúcido comandante del Frente de la Resistencia, celebradas en el orgulloso Irán y el noble Irak, constituyeron una imperecedera manifestación de la lealtad y la conciencia de la nación islámica, así como una renovación del pacto con los ideales divinos de la escuela del islam; una epopeya que, una vez más, puso de relieve la profundidad de los vínculos que unen a los pueblos creyentes y dignos de Irán e Irak”, reza el comunicado.
El ministerio elogió además la recepción organizada por las tribus iraquíes y las instituciones religiosas, al considerar que puso de manifiesto los duraderos lazos entre los pueblos iraní e iraquí y reforzó el camino de la Resistencia.
“Renovamos nuestro pacto de sangre y de lucha con el Líder de la Revolución Islámica y permaneceremos en la primera línea de la batalla contra los criminales Estados Unidos y el régimen sionista asesino de niños”, añadió el comunicado.
El ayatolá Jamenei fue martirizado en un ataque coordinado de Estados Unidos e Israel contra Teherán al comienzo de una guerra de agresión de 40 días contra Irán.
Multitudinarias ceremonias de despedida se celebraron en Teherán los días 5 y 6 de julio, seguidas por procesiones fúnebres en Qom el 7 de julio, Nayaf y Karbalá el 8 de julio, y Mashad el 9 de julio, donde fue sepultado en el Santuario del Imam Reza (P).
hnb
