La misión de Irán ante las Naciones Unidas ha desestimado una reunión del Consejo de Seguridad convocada sobre el programa nuclear iraní, calificándola como “otro espectáculo de hipocresía”, y ha subrayado que no existe base jurídica alguna para invocar una resolución ya expirada con el fin de imponer sanciones contra Teherán.
El Consejo se reunió el martes bajo un punto del orden del día relacionado con el Comité 1737, un órgano de sanciones creado en 2006, tras una votación procedimental que fue aprobada por 11 votos a favor, dos en contra y dos abstenciones. Rusia y China votaron en contra de la celebración de la reunión, mientras que Pakistán y Somalia se abstuvieron.
En un comunicado, la misión iraní afirmó que varios miembros del Consejo de Seguridad, a instancias de Estados Unidos, repitieron acusaciones infundadas contra el programa nuclear pacífico de Irán y reprodujeron, “como loros”, la campaña de desinformación impulsada por Washington y el régimen israelí.
“Otro espectáculo de hipocresía y doble rasero en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU”, señaló la misión.
La reunión concluyó sin ningún resultado concreto y ningún representante del secretario general de la ONU presentó informe alguno.
La representación iraní destacó que no existe base legal para el denominado Comité 1737, que ya no queda ninguna resolución sancionadora vigente del Consejo de Seguridad contra Irán y que tampoco existe justificación para celebrar reuniones bajo el epígrafe de “no proliferación”.
Teherán recordó que la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad, que respaldó el acuerdo nuclear de 2015 conocido como Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA o PIAC o, por sus siglas en inglés), expiró el 18 de octubre de 2025, poniendo fin a los efectos de las resoluciones previamente impuestas contra Irán.
“Se trata de un abuso flagrante de la autoridad del Consejo de Seguridad y de un intento deliberado de engañar a la comunidad internacional”, afirmó la misión.
Asimismo, reiteró el compromiso de Irán con el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear, destacando que durante más de cinco décadas ha actuado como un Estado parte responsable y nunca ha buscado desarrollar armas nucleares.
“La verdadera amenaza para el régimen de no proliferación es la impunidad de quienes atacan instalaciones nucleares pacíficas sometidas a salvaguardias mientras afirman defender el derecho internacional y la no proliferación”, añadió.
Sin embargo, Estados Unidos y sus aliados europeos continúan aferrándose a la idea de que las sanciones fueron restablecidas legalmente el año pasado mediante el denominado mecanismo de “snapback” o restablecimiento automático, una interpretación controvertida de un acuerdo nuclear del que Washington se retiró unilateralmente en 2018.
Francia, Reino Unido y Alemania, actuando en consonancia con la política estadounidense, activaron dicho mecanismo en agosto de 2025 en un intento, según Teherán, de castigar a Irán por responder a la mala fe de Estados Unidos.
Durante la reunión del martes, la representante adjunta de Estados Unidos, Tammy Bruce, formuló nuevamente las acusaciones habituales sobre un supuesto incumplimiento iraní, alegando, sin presentar pruebas verificables, que los inspectores internacionales no han podido verificar aspectos clave de las actividades nucleares de Irán.
La sesión alcanzó su punto culminante cuando el embajador francés, Jérôme Bonnafont, leyó una declaración conjunta en nombre de ocho países —entre ellos Baréin, Dinamarca, Grecia, Letonia y Emiratos Árabes Unidos— en la que instó a todos los Estados miembros de la ONU a aplicar plenamente las sanciones del Consejo de Seguridad restablecidas contra Irán.
Según la misión iraní, la situación actual es consecuencia directa de tres factores: la retirada de Estados Unidos del JCPOA, el continuo incumplimiento de sus compromisos por parte de los tres países europeos y los ataques militares ilegales perpetrados por Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares pacíficas iraníes protegidas por el derecho internacional.
Los regímenes de Estados Unidos e Israel lanzaron su primera agresión militar ilegal contra Irán en junio de 2025, una ofensiva que se prolongó durante 12 días. Su segunda invasión comenzó a finales de febrero y concluyó a principios de abril tras 40 días de combates. En ambas guerras, los agresores atacaron infraestructuras civiles iraníes, incluidas instalaciones nucleares.
hnb
