• Oficiales de la Policía de Estados Unidos, Paterson, Nueva Jersey.
Publicada: sábado, 18 de mayo de 2019 17:13
Actualizada: sábado, 18 de mayo de 2019 18:10

Un científico iraní, investigador de hematología, está detenido desde hace ocho meses en Atlanta, EE.UU., por supuestamente “violar las sanciones”.

Agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) detuvieron en octubre de 2018 al científico iraní Masud Soleimani y a dos de sus exalumnos cuando aterrizaron provenientes de Irán en el estado estadounidense de Minnesota, donde iban a trabajar en la Clínica Mayo.

Las autoridades federales estadounidenses, en un juicio secreto, declararon culpable a Soleimani y a sus exalumnos de presuntas violaciones de las sanciones comerciales y cancelaron sus visados de investigación.

Desde entonces, Soleimani, profesor de la Universidad de Tarbiat Modares, está detenido en Atlanta sin fianza, según su abogado Leonard Franco.

Todo esto está sucediendo en el contexto de las crecientes tensiones entre Irán y los EE.UU. Eso no nos ayuda en absoluto”, dice el abogado del científico iraní Masud Soleimani sobre el arresto de su cliente por agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI).

 

“Todo esto está sucediendo en el contexto de las crecientes tensiones entre Irán y los EE.UU. Eso no nos ayuda en absoluto”, dijo Franco, que considera que la detención de Soleimani es “de tipo político”.

Por su parte, Yaqub Fatholahi, vicerrector de la Universidad de Tarbiat Modares de Irán, señala que, en los ocho meses transcurridos, “la inocencia [de Soleimani] ha sido probada varias veces pero el tribunal ha aplazado dos o tres veces el juicio del científico persa.

“De momento, hace casi ocho meses que este científico iraní está detenido y el Gobierno de EE.UU. no ha presentado informes oficiales al respecto”, indica.

Por su parte, Mohamad Taqi Ahmadi, un profesor de la Universidad de Tarbiat Modares, argumenta que Soleimani fue detenido por algo tan peregrino como que “una compañía compró a EE.UU. una sustancia química relacionada con pruebas hematológicas por orden del investigador”.

“Pero él no la compró de forma directa, solo ordenó [la sustancia]. El delito del que se le acusó en el juicio es ridículo e inaceptable para cualquier tribunal de justicia”, denuncia Ahmadi.

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