“Sin siquiera un momento de vacilación, el país debe avanzar hacia cualquier cosa que necesite para la defensa, aunque todo el mundo se oponga”, ha subrayado el Líder iraní durante un discurso ofrecido este domingo ante miles de ciudadanos de la provincia de Azerbaiyán Oriental (noroeste de Irán).
El ayatolá Jamenei ha criticado a los países enemigos que arremeten contra el poder defensivo y las capacidades misilísticas de Irán, mientras ellos mismos amenazan a la humanidad con sus armas de destrucción masiva.
“Este asunto (el poder defensivo de Irán) no os incumbe”, ha advertido el ayatolá Jamenei dirigiéndose a los enemigos, mientras ha hecho énfasis en que los adversarios quieren privar al país persa de todas las capacidades defensivas “para poder intimidarlo”.
Sin siquiera un momento de vacilación, el país debe avanzar hacia cualquier cosa que necesite para la defensa, aunque todo el mundo se oponga”, ha subrayado el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei.
Asimismo, ha asegurado que la República Islámica nunca buscará fabricar armas de destrucción masiva, incluida la bomba atómica, “porque las consideramos haram (prohibidas en base a las enseñanzas del Islam)”, pero ha afirmado que Irán buscará “con fuerza adquirir todo lo que necesite para su defensa”.
De igual modo, en otra parte de su alocución, el Líder persa ha instado a los funcionarios del país a no confiar en las potencias extranjeras y a evitar depender de ellas para desarrollar la economía de Irán. “Hay que beneficiarse de los extranjeros sin confiar en ellos, si no quieren influir en el destino del país”, ha advertido.
Además, ha alabado la participación multitudinaria de la nación iraní en las marchas generales por la victoria de la Revolución Islámica el pasado 11 de febrero, y ha recalcado que la gente, con este movimiento revolucionario, quiso responder a “la persistente hostilidad de los enemigos, incluido EE.UU.”, contra los iraníes.
Millones de personas acudieron a las grandes marchas por el 11 de febrero que se celebraron en todas las ciudades de Irán para celebrar la caída de la monarquía Pahlavi (1979) —respaldada por Estados Unidos— y la formación de un sistema republicano independiente en el marco de la legislación islámica.
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