“A pesar de la buena voluntad de la República Islámica de Irán para la ejecución del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés) y también los esfuerzos de algunos países miembros del G5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania) para acelerar ese proceso, el comportamiento de doble rasero y dudoso de Estados Unidos sigue siendo un tema muy preocupante”, ha dicho este sábado el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Shamjani.
Shamjani ha realizado tales afirmaciones durante una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda, Murray Stuart McCully, celebrada en Teherán, capital persa.
A pesar de la buena voluntad de la República Islámica de Irán para la ejecución del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés) y también los esfuerzos de algunos países miembros del G5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania) para acelerar ese proceso, el comportamiento de doble rasero y dudoso de Estados Unidos sigue siendo un tema muy preocupante”, dice el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Shamjani.
El pacto nuclear iraní, conocido también como JCPOA, se firmó en julio de 2015 tras más de dos años y medio de intensas conversaciones entre representantes de Irán y del Sexteto.
Durante la referida cita, el alto funcionario iraní ha considerado el terrorismo como la mayor amenaza de hoy día, manifestando que el obstáculo más grande para la lucha antiterrorista es el enfoque selectivo de algunos países patrocinadores de los pensamientos takfiríes hacia ese fenómeno siniestro.
Ha abogado, además, por extender las cooperaciones bilaterales entre Irán y Nueva Zelanda en campos comerciales, políticos y económicos refiriéndose a los puntos de vista comunes entre ambos países en los asuntos como desarme nuclear, lucha contra las drogas y cambio climático.
Por su parte, el canciller neozelandés afirma que Irán es un país grande y poderoso que tiene un papel influyente en las ecuaciones políticas, económicas y de seguridad de la región, haciendo hincapié en la voluntad de Wellington para desarrollar las relaciones multilaterales con Teherán.
Nueva Zelanda pone énfasis en la necesidad de luchar contra el terrorismo, continúa McCully, y tiene una determinación seria en ese asunto ya que entiende muy bien su peligro.
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