En la ciudad de Al-Jalil (Hebrón) se ha celebrado el funeral de cinco adolescentes palestinos –Dania Irsheid al-Huseini, de 17 años de edad, Bayan Ayman al-Essili, de 16, Tariq Ziyad al-Natsha, de 16, Husam Ismail al-Yabari, de 17, y Bashar Nidal al-Yabari, de 15– cuyos cuerpos fueron finalmente entregados a sus familiares la noche del viernes.
Los asistentes ondeaban banderas palestinas y gritaban consignas como "Moriremos, pero que viva Palestina", haciendo una llamada a todas las facciones a secundar los ataques de represalia contra los militares y colonos israelíes.
Tras la ceremonia se han producido nuevos enfrentamientos entre jóvenes palestinos y agentes de la policía israelí, que desde el viernes ha adoptado severas medidas de seguridad en la ciudad.
En lo que va de este mes, una veintena de palestinos han muerto en Al-Jalil, abatidos a tiros por supuestos intentos de atacar a soldados israelíes.

Por otra parte, decenas de personas acudieron al funeral del bebé palestino de ocho meses de edad, de nombre Ramadan Mohamad Faisa Thawabta, que murió asfixiado debido a la inhalación de gases lacrimógenos lanzados por efectivos israelíes en la localidad de Beit Fajar, al sur de Beitolahm (Belén).
El pasado 13 de octubre, el régimen de Tel Aviv decidió no entregar los cuerpos de los palestinos que morían a manos de las fuerzas israelíes a sus familias: medida calificada por los palestinos de "castigo colectivo" que no hace más que avivar el fuego.
Desde hace casi un mes, más de 70 palestinos han perdido la vida y cientos resultado heridos a manos de colonos y soldados israelíes, según el Ministerio palestino de Salud.
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