El Ministerio de Salud palestino ha confirmado que Nayef Feras Samaro, de 26 años, sucumbió a heridas de bala que le dispararon las fuerzas sionistas directamente en la cabeza, durante una incursión ilegal en Nablus, donde también cuatro personas, incluidos dos niños, resultaron heridas por munición real.
Según la Media Luna Roja Palestina, alrededor de 40 personas también sufrieron inhalación de gas lacrimógeno, 10 de las cuales requirieron hospitalización.
A horas de la mañana, las fuerzas israelíes irrumpieron en la ciudad a través del puesto de control de Deir Sharaf y se desplegaron a lo largo de la calle Asira, realizando redadas en varios comercios del campamento de refugiados de Al-Ein y en la calle Sufian, en el centro comercial de la ciudad.
La redada estuvo acompañada del lanzamiento de gases lacrimógenos y granadas aturdidoras en medio del intenso tráfico y la gran afluencia de peatones y compradores en la zona.
26-year-old Nayef Firas Ziad Samaro was shot and killed by invading Israeli occupation forces in Nablus, occupied West Bank, according to the Palestinian Ministry of Health.
— The Cradle (@TheCradleMedia) May 3, 2026
Local sources said that when his death was announced, his wife was in labor at Rafidia Hospital. pic.twitter.com/bBuEmIGxyH
Este domingo no solo ha sido atacado Nablus, el ejército israelí también llevó a cabo una serie de incursiones en varias ciudades y pueblos al norte de Tulkarem, igualmente en la Cisjordania ocupada, incluyendo Saida, Attil, Ellar y Deir Al Ghusun, según la agencia palestina Wafa.
Fuentes locales citadas por el medio palestino, han asegurado que los uniformados israelíes irrumpieron y registraron decenas de negocios y viviendas, causando daños y deteniendo a decenas de residentes, que fueron trasladados a viviendas tomadas por el ejército tras desalojar a sus habitantes. “las casas fueron convertidas en puestos militares y centros de interrogatorio de campaña”, conforme a Wafa.
En la ciudad de Tulkarem, especifica el medio, las fuerzas israelíes sobrevolaron el centro con drones de vigilancia, “lanzando folletos con amenazas y advertencias a los residentes”.
Jóvenes palestinos están perdiendo la vida en medio de actos de vandalismo y desplazamientos forzados de comunidades agrícolas, especialmente cerca de asentamientos judíos en la región.
Desde el inicio del año, al menos 42 palestinos han fallecido, según datos de la oficina humanitaria de las Naciones Unidas. De estas muertes, al menos 11 han sido atribuidas a colonos armados.
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