• Los miembros de las brigadas de brazo militar del movimiento palestino HAMAS, las brigadas Ezeddin al-Qasam, en un desfile militar en Gaza.
Publicada: sábado, 24 de octubre de 2020 1:44

HAMAS ha condenado la decisión de Sudán de normalizar lazos con Israel, catalogándola como un “pecado político” que daña la causa palestina y los intereses árabes.

El anuncio de la normalización de las relaciones entre Sudan y la ocupación israelí es un pecado político que hace daño a nuestro pueblo palestino y su justa causa (…), incluso hará daño a los intereses nacionales de Sudán y de la nación árabe”, ha declarado Hazem Qasem, un portavoz del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), en un comunicado publicado este viernes.

En esta misma jornada, el presidente de EE.UU., Donald Trump, avisó del acuerdo entre el régimen de Israel y Sudán para el establecimiento de las relaciones, en línea con los pactos alcanzados el mes pasado por los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Baréin al respecto.

El vocero de HAMAS, no obstante, ha advertido que la medida no solo favorecerá a los planes expansionistas del premier israelí, Benjamín Netanyahu, sino también al presidente de EE.UU., Donald Trump, quien pretende instrumentalizar el pacto como una de sus victorias para ganar las elecciones.

 

“Solo sirve al proyecto sionista y su política expansionista en la región y beneficia a Trump en los comicios presidenciales (estadounidenses) y a Netanyahu en su crisis interna”, ha sostenido Qasem.

Por su parte, Dawud Shihab, un alto cargo del movimiento de la Yihad Islámica de Palestina, ha repudiado el paso, pues pone en peligro el futuro y la identidad de Sudán y es una traición a los árabes y la comunidad islámica.

“El régimen sudanés gastó enormes sumas de su pobre pueblo y ofreció un obsequio gratuito al enemigo (israelí) para satisfacer a (los gobernantes de) Estados Unidos”, ha lamentado Shihab en un comunicado. “Este es un día negro en la historia de Sudán”, ha sentenciado.

El jueves, una delegación israelí viajó a Jartum, la capital sudanesa, para discutir una rápida normalización de los nexos entre ambas partes, según señalan los medios locales.

Sudán, de este modo, sigue las polémicas medidas de los EAU y a Baréin de normalizar, bajo la presión de Gobierno de EE.UU., las relaciones con el régimen de Israel, uniéndose así a Egipto y Jordania, que establecieron nexos con el régimen usurpador en 1979 y 1994.

Tales acuerdos recibieron amplias condenas a nivel regional e internacional. Las autoridades palestinas advirtieron que la normalización con Israel acabará jugando en contra y socavando la seguridad de los países árabes, pues allanará el terreno para “el establecimiento de una alianza militar” liderada por el régimen sionista en la región.

En reacción, los grupos de la Resistencia palestina han asegurado que seguirán con su lucha, e incluso recurrirán a una nueva Intifada (levantamiento), para liberar todo el territorio palestino de las garras de Israel, y han alertado de que responderán a las hostilidades confiando en su poder misilístico, con el que pueden alcanzar Tel Aviv.

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