• Tanque Merkava del ejército del régimen de Israel.
Publicada: domingo, 21 de abril de 2019 0:05
Actualizada: domingo, 21 de abril de 2019 7:49

La ministra de asuntos judiciales israelí, Ayelet Shaked, asegura que el régimen de Tel Aviv planea destruir Argelia, Marruecos y Túnez, según un informe.

Así lo reveló el viernes la cadena palestina Qaza Now, en base a las declaraciones de Shaked durante una reunión sostenida el jueves con representantes del Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés).

Además, asegura el medio palestino, la ministra israelí catalogó a los argelinos, marroquíes y tunecinos de “estúpidos” e “idiotas” y pidió matarlos a todos “hasta que no quede ni uno de ellos”.

“Próximamente les haremos desaparecer de la faz de la Tierra (…) y ni uno de ellos (tunecinos, argelinos y marroquíes) quedará vivo después de que lo hagamos”, subrayó Shaked, mostrando el odio de Israel hacia los árabes.

En reacción a las declaraciones de la titular de justicia israelí, varios ciudadanos de los tres países mencionados han expresado en las redes sociales su rechazo y disgusto hacia Shaked y la han tildado de persona fascista y racista.

No solo los argelinos, los marroquíes y los tunecinos sino ciudadanos de países árabes, incluidos los árabes-israelíes, son objeto del racismo institucionalizado en el régimen de Israel hacia cualquier persona no judía e incluso los judíos que no se adhieren al sionismo también sufren varios tipos de racismo y limitaciones.

Próximamente les haremos desaparecer de la faz de la Tierra (…) y ni uno de ellos (los tunecinos, argelinos y los marroquíes) quedará vivo después de que lo hagamos”, dijo la ministra israelí de asuntos judiciales Ayelet Shaked.

 

La existencia de racismo en el seno del régimen de Tel Aviv quedó corroborada con el polémico proyecto de ley “estado-nación”, promovido por el premier Benjamín Netanyahu, en el cual se estipula que solo los judíos tienen “derecho exclusivo a la autodeterminación nacional” en los territorios ocupados por Israel y elimina el árabe de las instituciones y escuelas, reconociendo en su lugar el hebreo como idioma oficial.

La aprobación de esa ley israelí provocó el rechazo de la comunidad internacional ya cansada del racismo y las políticas expansionistas del régimen de Israel en los territorios palestinos. Tampoco fue acogida entre los propios israelíes. Grupos defensores de los derechos humanos y algunos gobiernos occidentales consideran que se trata de una ley “racista”.

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