Por el personal del sitio web de HispanTV
“Mahmud Saremi. Corresponsal de la Agencia de Noticias de la República Islámica. Noticia urgente: Estoy informando desde el consulado de Irán en Mazar-e-Sharif. Se ha visto a algunos miembros de los talibanes entrando en las instalaciones del consulado. Díganme qué debo hacer”, dijo.
Esas fueron algunas de sus últimas palabras grabadas en la redacción.
En cuestión de horas, Saremi estaría muerto, junto con ocho diplomáticos iraníes, en uno de los episodios más oscuros de la historia de la región, un episodio que llevó a Irán al borde de una confrontación militar directa con los talibanes.
En la República Islámica de Irán, este día se conmemora como el Día del Periodista en memoria de Saremi, quien fue martirizado mientras desempeñaba su labor periodística durante el mortal asedio y ataque de 1998 contra el consulado iraní en Mazar-e-Sharif.
Los ocho diplomáticos asesinados junto a él fueron Naser Rigi, Nurolá Noruzi, Karim Heydarian, Rashid Pariav Fallah, Heydar-Ali Baqeri, Mohamad-Ali Qiyasi, Mayid Nuri Niyarki y Mohamuad-Naser Naseri.
Un consulado bajo asedio
La tragedia se desencadenó el 8 de agosto de 1998, cuando combatientes talibanes fuertemente armados irrumpieron en Mazar-e-Sharif, la capital de importancia estratégica de la provincia de Balj, en el norte de Afganistán.
La ciudad se había convertido en un importante centro de resistencia contra los talibanes y en aquel momento se encontraba inmersa en feroces combates entre las fuerzas talibanes y la Alianza del Norte, liderada por el legendario comandante antitalebán Ahmad Shah Masud.
Cuando los talibanes tomaron el control de la ciudad, sus combatientes asaltaron la misión diplomática iraní.
Los informes iniciales indicaban que al menos 11 diplomáticos iraníes y un periodista habían desaparecido en circunstancias sospechosas. Posteriormente se confirmó que ocho diplomáticos y el corresponsal de IRNA, Mahmud Saremi, habían sido asesinados por las fuerzas talibanes.
El ataque provocó una condena generalizada. Los talibanes negaron su responsabilidad y afirmaron que otros estaban detrás de los asesinatos. Las sospechas también recayeron sobre Sipah Sahaba Pakistan (SSP), un grupo militante takfirí con base en Pakistán.
Independientemente de la cadena de mando exacta que hay detrás de los asesinatos, el ataque planteó serias dudas sobre la protección del personal diplomático y los periodistas, así como sobre la responsabilidad de quienes llevaron a cabo, ordenaron o permitieron la masacre.
Tan solo dos días después, el 10 de agosto de 1998, el Comité para la Protección de los Periodistas pidió al entonces líder del grupo talibán, el mulá Muhamad Omar, que investigara el asesinato de Saremi.
No se inició ninguna investigación. Los talibanes continuaron negando su responsabilidad, incluso cuando grupos de derechos humanos y organizaciones de periodistas siguieron responsabilizándolos.
«بیست و هشتمین سالروز شهادت؛ شهدای دیپلمات و خبرنگار جمهوری اسلامی ایران در مزارشریف» pic.twitter.com/0SEjIdAy8q
— Consulate General of I.R.Iran in Mazar-e-Sharif (@IRANinMAZAR) August 8, 2026
Las últimas horas de Saremi
Para Saremi, sin embargo, los acontecimientos no eran simplemente otra noticia de última hora. Estaba atrapado en el mismo lugar desde donde informaba.
En una entrevista publicada por IRNA en 2018, la esposa de Saremi, Jadiye Ruzbehani, recordó la última conversación telefónica que mantuvo con él.
Según contó, su marido le alzó el teléfono para que pudiera oír el sonido de los tanques talibanes avanzando por el barrio. “Podía oír claramente el chirrido de las orugas del tanque”, recordó.
Saremi comprendió la gravedad de lo que estaba sucediendo. Poco antes de que el consulado fuera tomado por asalto, envió un mensaje urgente a los editores en Teherán, advirtiéndoles que combatientes talibanes estaban entrando en el recinto diplomático.
Sería su última comunicación con la redacción. Ruzbehani recordó más tarde haber insistido repetidamente a su marido para que abandonara su puesto y huyera de Afganistán.
“Como su esposa, le pedí repetidamente que renunciara a su trabajo y escapara de la horrible situación en Afganistán. Pero él insistía en que debía quedarse hasta el final de su misión”, dijo.
Y esa decisión, en última instancia, le costó la vida, ya que se negó a abandonar la misión.
De la tragedia a un día de recuerdo
En los años que siguieron, el 8 de agosto se convirtió en un día de recuerdo para los periodistas iraníes, en honor a Saremi y, de forma más general, a aquellos que han perdido la vida mientras informaban desde lugares peligrosos.
Su historia se ha convertido en un símbolo de los riesgos que corren los periodistas cuando permanecen en el lugar de una crisis para documentar los acontecimientos a medida que se desarrollan.
El ataque a Mazar-e-Sharif tuvo consecuencias que trascendieron el consulado. Los asesinatos incrementaron drásticamente las tensiones en la frontera oriental de Irán. Las unidades militares iraníes fueron puestas en estado de alerta, lo que generó temores de que la crisis pudiera derivar en un enfrentamiento abierto entre Irán y los talibanes.
Finalmente, Irán optó por la moderación, evitando represalias militares e impidiendo que la crisis se convirtiera en un conflicto de mayor envergadura. Esta decisión reflejó el énfasis que Teherán pone en la estabilidad regional, especialmente dada su frontera de 921 kilómetros con Afganistán.
Pero la moderación no significaba olvidar. Durante años, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán ha seguido instando a los sucesivos gobiernos de Kabul a investigar los asesinatos y esclarecer la verdad completa sobre lo sucedido.
امروز در سفر به شهر مزارشریف توفیق بازدید از ساختمان سابق سرکنسولگری جمهوری اسلامی ایران و محل شهادت دیپلمات های کشورمان دست داد. خون شهدا مسئولیتی سنگین بر دوش همه ما قرار داده است که برای ادای آن خون دل بسیار باید خورد. نگاه ما به آینده است اما گذشته را هرگز فراموش نخواهیم کرد. pic.twitter.com/0wENnBSZQx
— Seyed Abbas Araghchi (@araghchi) January 6, 2019
La historia que se convirtió en película
La tragedia de Mazar-e-Sharif también ha llegado al cine iraní. En agosto de 2015, el director Abdolhasan Barzide estrenó Mazar-e-Sharif, una película que dramatiza el ataque y sus consecuencias.
La película se centra en Alá Madad Shahsavand, un diplomático iraní que sobrevivió milagrosamente a la masacre y que posteriormente relató su angustioso viaje de 19 días hasta ponerse a salvo.
Años después del ataque, Shahsavand declaró a ISNA que los diplomáticos iraníes habían mantenido su dignidad incluso cuando la situación a su alrededor se deterioraba.
Según su relato, ofrecieron fruta y té a los atacantes, aparentemente con la esperanza de evitar un mayor derramamiento de sangre.
Sus esfuerzos no pudieron salvarlos. Los diplomáticos fueron ejecutados a sangre fría.
Shahsavand sobrevivió gracias al extraordinario coraje de un hombre afgano de la zona que vivía cerca del consulado y que le ayudó a escapar.
Recordando lo que sucedió
El ataque a Mazar-e-Sharif se recuerda en Irán no solo como una tragedia diplomática, sino también como un recordatorio de los peligros a los que pueden enfrentarse los periodistas cuando informan desde el epicentro del conflicto.
Saremi no era soldado. No portaba armas. Era un reportero que documentaba los acontecimientos a medida que sucedían.
Cada 8 de agosto, Irán recuerda a Saremi al conmemorar el Día del Periodista, un día que conlleva tanto el peso de una tragedia nacional como un homenaje a los periodistas que continúan informando desde los lugares más peligrosos del mundo.
▶️ El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, elogia a los periodistas como «combatientes de la verdad» y destaca su papel en la defensa de la verdad, la identidad nacional y la dignidad de la nación. pic.twitter.com/JM1oE4NwrM
— HispanTV (@Nexo_Latino) August 8, 2026
Puede que las preguntas que rodean a Mazar-e-Sharif queden sin respuesta, pero el último acto periodístico de Saremi ha perdurado, ya que permaneció en su puesto, informó de lo que vio y envió la advertencia que se convertiría en su último despacho.
Los periodistas como guerreros en primera línea
Casi tres décadas después, persisten las preguntas sobre el ataque. ¿Quién ordenó los asesinatos? ¿Quién los llevó a cabo? ¿Y por qué se atacó deliberadamente a diplomáticos iraníes y a un periodista, protegidos por el derecho internacional? Para Irán, estas preguntas siguen sin respuesta.
Los periodistas iraníes han seguido sufriendo ataques. En las dos guerras impuestas anteriormente —en junio del año pasado y en febrero de este año—, los medios de comunicación iraníes fueron atacados por la maquinaria bélica estadounidense-israelí, incluida la redacción de la emisora nacional, IRIB.
