• Jimmie Akesson, líder del partido ultraderechista Demócratas de Suecia, en Estocolmo, 14 de septiembre de 2014.
Publicada: viernes, 2 de junio de 2017 6:34

El ultraderechista partido sueco Demócratas de Suecia (SD) está en ascenso y esto genera preocupación de los conservadores, según revela una encuesta.

El sondeo publicado el jueves por la Oficina Central de Estadística sitúa por primera vez al SD por delante del Partido Conservador (PC) como segunda fuerza con el 18,4 % frente al 18,1 %.

Hecha a poco más de un año de las elecciones legislativas, la encuesta muestra la tendencia de los suecos hacia la formación de una política antiimigración y de distanciarse de los conservadores, que lideran la oposición sueca.

Se dice que estos resultados se deben al anuncio de la líder de los conservadores, Kinberg Batra, sobre su intención de romper el aislamiento del resto de fuerzas políticas al SD y su disposición a derribar al Gobierno rojiverde en minoría si este partido apoyaba los presupuestos alternativos del centroderecha.

Su intención de negociar con los ultraderechistas, anunciada en enero, fue muy criticada por el resto del círculo político sueco, sobre todo, por sus aliados en el bloque de centroderecha. Además, tras darse a conocer los resultados de este sondeo, han aumentado aun más estas críticas contra la líder de los conservadores.

Es una situación grave, hay que darle la vuelta. Debemos ser humildes ante el hecho de que los suecos no tienen confianza suficiente en nosotros”, señala el presidente de las Juventudes Conservadores, Benjamin Dousa.

La líder del Partido Conservador de Suecia, Kinberg Batra, en un discurso.

 

Ahora que los conservadores están a cinco puntos menos de lo alcanzado en la encuesta de noviembre, las figuras políticas dentro del PC tienen profundas discrepancias sobre la salida o la continuación de Batra como la líder de la formación política.

“Es una situación grave, hay que darle la vuelta. Debemos ser humildes ante el hecho de que los suecos no tienen confianza suficiente en nosotros”, se limitó a escribir el jueves el presidente de las Juventudes Conservadores, Benjamin Dousa, en Instagram, aunque el partido que lidera “condiciona” apoyo a Batra a cambios en la dirección de la formación.

Los conservadores se encuentran cinco puntos por debajo de los resultados de 2014 y lejos de las cifras de cuando gobernaba el conservador Fredrik Reinfeldt (2006-2014), el primero en unificar el centroderecha en Suecia y llevarlo al poder tras 12 años de gobiernos socialdemócratas. Reinfeldt pesa mucho sobre su sucesora, que ha intentado distanciarse, endureciendo su línea sobre inmigración, en medio de la crisis de refugiados en Europa.

Desde el regreso de la ultraderecha al Parlamento en 2010, el resto de partidos le ha hecho el vacío, apelando a su condición de fuerza con orígenes neonazis y a su carácter xenófobo; no se pacta con ella y se deja gobernar al bloque con más apoyos, de lo que se beneficia ahora el Ejecutivo del socialdemócrata Stefan Löfven.

Lo que llevó a Batra a abrir la puerta a negociar con SD fue la incapacidad para subir en los sondeos y las presiones internas, aun cuando dejó claro que nunca gobernaría con la ultraderecha. Sin embargo, este cambio de rumbo no solo no ha surtido efecto, sino que ha empeorado la situación.

De esto, también se ha beneficiado el Partido Centrista, la formación emergente del bloque opositor, mientras que los socialdemócratas consolidan su liderazgo por encima del 30 %. No obstante, la caída de ecologistas y socialistas mantiene la correlación de fuerzas entre los bloques y la incertidumbre política en Suecia.

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