La situación actual en la central nuclear japonesa de Fukushima Daiichi "todavía es complicada. Aun lo más difícil de controlar, un lustro después, son los núcleos de los reactores fundidos", ha afirmado este sábado el director general adjunto y responsable del Departamento de Seguridad Nuclear de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Juan Carlos Lentijo, en una entrevista concedida a Europa Press.
En la actualidad, ha proseguido, la situación en la planta atómica ha mejorado mucho respecto a cuando apenas un mes y medio después de aquel 11 de marzo tuvo la oportunidad de visitar la central nuclear.
De acuerdo con Lentijo, ahora el programa de actividades tiene el objetivo final de desmantelar la central, para lo que faltan "unos decenios".
"El tiempo es importante, no cabe duda, ojalá acabara mañana, pero lo primordial es hacer el proceso cumpliendo las medidas de seguridad, diseñando buenos equipos, prácticas y metodologías", ha subrayado.
El tiempo es importante, no cabe duda, ojalá acabara mañana, pero lo primordial es hacer el proceso cumpliendo las medidas de seguridad, diseñando buenos equipos, prácticas y metodologías, ha subrayado el director general adjunto y responsable del Departamento de Seguridad Nuclear de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Juan Carlos Lentijo.
Ahora, ha apuntado, lo importante es que la estabilización de la central se garantice de forma sostenible para el futuro y para ello, ha agregado, se han diseñado numerosos sistemas de descontaminación del agua y una barrera para prevenir que esta siga entrando.
Conforme a Lentijo, en Fukushima se han implantado numerosas medidas y sistemas para evitar que el agua contaminada salga al mar.
La novedad que está en su fase final de implantación es la construcción de una barrera de hielo en el suelo, cuyos sistemas ya están instalados, y pronto comenzará la etapa de pruebas para llegar a "eliminar o limitar la acumulación de agua contaminada", ha añadido.
Los 43 reactores nucleares en condiciones operativas que tiene Japón se mantienen actualmente desactivados a raíz del accidente de Fukushima.
El 11 de marzo de 2011, un terremoto de 9 grados de magnitud en la escala de Richter y un posterior tsunami provocaron importantes daños en seis reactores de la planta de Fukushima, que contaminó de radioactividad el aire, el agua y el suelo de la región nororiental de Japón.
Esta catástrofe nuclear provocó la emisión de radiaciones masivas y obligó a unas 160.000 personas a abandonar sus casas, convirtiéndose en el peor desastre para el sector desde el de Chernóbil (Ucrania) en 1986.
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