“Los enemigos se vieron obligados a aceptar la tregua tras sufrir grandes pérdidas humanas y militares, con cientos de muertos y heridos”, ha declarado este jueves Sayed Abdulmalik al-Houthi en un discurso televisivo, añadiendo que los agresores “sufrieron pérdidas significativas en cuanto a equipo militar y la destrucción de bases estadounidenses en la región”.
Ha dicho además que, durante este conflicto, impuesto por EE.UU. e Israel a Irán a finales de febrero, el país norteamericano también sufrió pérdidas de billones de dólares en los mercados financieros. Asimismo, ha dicho que el aumento de la inflación y de los precios —incluso en Europa y otras regiones— se ha hecho evidente, especialmente en el ámbito del combustible y otros bienes.
Tras 40 días del intercambio de fuego, Irán y EE.UU. alcanzaron una tregua de dos semanas el pasado 8 de abril, la cual dio lugar a unas conversaciones en Islamabad el pasado fin de semana para encontrar un acuerdo que ponga fin de manera definitiva al conflicto. Sin embargo, las discusiones terminaron sin acuerdo.
EEUU no busca negociar, sino imponer sus condiciones a otros
En este sentido, Al-Houthi ha afirmado que, desde la perspectiva de Estados Unidos, la negociación significa “imponer sus exigencias y obligar a otros a someterse a sus condiciones”. Ha añadido que Washington plantea demandas imposibles que ningún país independiente puede aceptar.
Ha afirmado que “la situación actual forma parte de una importante confrontación entre el eje del Islam, la Yihad y la Resistencia, y los enemigos de la comunidad islámica que atacan nuestra región”.
Conforme al dirigente yemení, Estados Unidos e Israel carecen de justificación alguna para su guerra de agresión contra Irán, advirtiendo que una ofensiva militar a gran escala “pone en peligro la seguridad y la estabilidad de la región, ya que tiene repercusiones en la estabilidad global”.
“Es universalmente reconocido que esta agresión es una agresión sionista con objetivos siniestros y hostiles dirigidos contra nuestra región árabe e islámica sin justificación alguna”, afirma.
Ha señalado que derrocar al Sistema islámico en Irán era uno de los objetivos principales de la guerra contra Irán, y recalcado que los enemigos “pretenden eliminar a la República Islámica y lo que representa en términos de influencia islámica para contrarrestar el plan sionista y como apoyo a los pueblos de la región”.
Al-Houthi ha calificado a Estados Unidos e Israel de “un fenómeno agresivo e impuesto que ha llegado a la región con maldad, opresión y crimen, amenazando su seguridad y estabilidad”.
Israel y EEUU no pueden someter, ni dominar a países de la zona
Sin embargo, él ha subrayado que los pueblos de la región son “arraigados y firmes, y que nadie puede borrarlos del mapa para allanar el camino a quienes han venido con fines de agresión, ocupación, saqueo y dominación”.
En cuanto a la agresión estadounidense-israelí a Irán, el líder de Ansarolá ha denunciado la complicidad de algunos países árabes en este conflicto, recordando el permiso de dichos Estados a EE.UU. para usar su suelo o espacio aéreo para lanzar agresiones al país persa.
Conforme al líder yemení, lo que impidió que muchos países europeos miembros de la Alianza Atlántica se alinearan con Estados Unidos fue el hecho de que “esta agresión resulta costosa, conlleva grandes pérdidas y tiene una alta probabilidad de fracasar”.
Eje de Resistencia no puede quedarse de brazos cruzados ante agresiones al Líbano
Ha denunciado las constantes ofensivas de Israel contra el Líbano —que también incluye en la tregua entre Irán y EE.UU.—, diciendo que estos ataques constituyen una gran agresión contra uno de los principales frentes del eje de la Resistencia.
Asimismo, ha advertido que la continuación de estas acciones pone en grave riesgo dicho alto el fuego, indicando que el eje de la Resistencia, incluido Irán y otros actores, “no puede permanecer inactivo ante lo que ocurre en el Líbano”. Asimismo, ha alertado que el enemigo intenta imponer una ecuación basada en una agresión permanente contra esta nación.
El problema del Líbano no es Hezbolá ni su armamento, sino los sionistas y sus armas
Ha dejado en claro que “el problema del Líbano no es Hezbolá ni su armamento, sino los sionistas y sus armas”, subrayando que las operaciones del movimiento libanés constituyen “una acción legítima y una necesidad para repeler el peligro contra el Líbano y hacer frente al enemigo”.
Al-Houthi ha concluido diciendo que el origen de todos los problemas e inestabilidades en la región radica en “el proyecto sionista, que comenzó con la ocupación de Palestina”, y sostenido que mientras dicha ocupación continúe, también persistirán las crisis en la región.
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