• Un convoy militar de las tropas estadounidenses en Irak.
Publicada: martes, 1 de septiembre de 2026 9:42

Bagdad rechazó la propuesta de EE.UU. de mantener tropas en Irak después del 30 de septiembre, fecha límite acordada entre ambos países.

El portavoz del Gobierno iraquí, Haider al-Aboudi, informó el lunes que el primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, “rechazó una propuesta [estadounidense] para que algunas fuerzas de la coalición internacional permanecieran más allá del 30 de septiembre”.

Ha hecho hincapié en que el Estado iraquí está ejerciendo firmemente su autoridad legal para gestionar los asuntos del país y no se verá involucrado en conflictos regionales más amplios.

Bagdad ya había recalcado a mediados de agosto que la expulsión de las fuerzas estadounidenses era “irreversible” el 30 de septiembre.

El plazo del 30 de septiembre se estableció bajo la presión de Washington. A finales de julio, Bagdad fijó esa fecha como límite para el desarme de todas las facciones, incluidos los movimientos de resistencia. Algunas organizaciones más pequeñas accedieron a entregar las armas al Estado, mientras que los principales grupos de resistencia, como Kataeb Hezbolá y el Movimiento Al-Nuyaba, se negaron.

“El Gobierno está procediendo a completar los procedimientos y compromisos relacionados con el confinamiento de armas, la regulación de su posesión y uso, y la unificación de la toma de decisiones”, declaró Al-Aboudi en una conferencia de prensa.

Según el vocero, las conversaciones con las facciones “avanzan con regularidad” y el proceso concluirá antes del 30 de septiembre. Añadió que la siguiente etapa se basará en la cooperación y los intereses mutuos.

 

 

La disputa sobre el desarme involucra a las Fuerzas de las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) , integradas al aparato militar y de seguridad iraquí desde 2014. Recientes ataques aéreos estadounidenses y saudíes contra estas unidades causaron bajas, y las facciones de la resistencia mantienen estrechos vínculos con ellas.

La razón fundamental de la negativa de la Resistencia a desarmarse reside en la propia naturaleza de la retirada estadounidense.

La Resistencia exige una retirada total de Estados Unidos, mientras el acuerdo bilateral prevé una retirada “transicional”, con el paso de un papel de combate a uno de asesoramiento y presencia militar sostenida. Ese esquema es el que el primer ministro acaba de descartar en los hechos. Las facciones rechazan además la presencia de las fuerzas turcas, instaladas en el país desde hace años.

El 12 de agosto, Al-Zaidi declaró que el 30 de septiembre sería la fecha límite para finalizar la misión militar de la coalición internacional y completar la retirada de sus fuerzas.

“El 1 de octubre marcará un nuevo día para Irak como Estado”, afirmó Al-Zaidi durante una reunión con el general Brad Cooper, comandante del Comando Central de Estados Unidos, y agregó que Irak quedaría libre de cualquier presencia militar extranjera.

La coalición internacional liderada por Estados Unidos se estableció en 2014 para combatir al grupo Daesh después de que el grupo terrorista se apoderara de amplias zonas de Irak y la vecina Siria. Sin embargo, autoridades estadounidenses confesaron que Washington está vinculado en la creación de esta nefasta banda terrorista.

Irak declaró la victoria militar sobre Daesh en diciembre de 2017 tras recuperar el territorio en manos del grupo terrorista, con la ayuda de las fuerzas de resistencia y el asesoramiento iraní.

ncl/tmv