• El jefe de Al-Hashad Al-Shabi, Faleh al-Fayad, pronuncia un discurso en una ceremonia en Bagdad con motivo del cuadragésimo día del entierro del Líder mártir, el ayatolá Seyyed Ali Khamenei, 23 de agosto de 20
Publicada: lunes, 24 de agosto de 2026 3:11

El líder de Al-Hashad Al-Shabi ha afirmado que el Líder mártir de Irán “despertó las conciencias” e inspiró a la población a defender su dignidad y sus santuarios religiosos.

El jefe de las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) de Irak, Faleh al-Fayad, formuló estas declaraciones el domingo durante una ceremonia conmemorativa del 40.º día desde el entierro del Líder mártir de Irán, el ayatolá Jamenei, en la que elogió la multitudinaria procesión fúnebre celebrada en Irak como una manifestación del apego del pueblo iraquí a sus valores religiosos, su identidad y sus raíces.

“El Líder mártir construyó una Umma (comunidad islámica) y reavivó las conciencias”, afirmó Al-Fayad. “Para nosotros es motivo de orgullo y dignidad estar hoy aquí y honrar la memoria del ayatolá Seyed Ali Jamenei”, apuntó.

El jefe de las fuerzas populares de Irak describió al ayatolá Jamenei como un líder que soportó años de dificultades y adversidades mientras cosechaba un extraordinario nivel de apoyo popular, algo que, según afirmó, no tiene precedentes en la historia contemporánea.

Al-Fayad señaló que la multitudinaria asistencia a su funeral demostró que los iraquíes siguen profundamente vinculados a su identidad y autenticidad, pese a los esfuerzos de algunos sectores por alterar el carácter del país.

“Nosotros, en las Fuerzas de Movilización Popular, seguimos el camino del sacrificio y la yihad, y defendemos la palabra, las creencias y las convicciones de la nación”, recalcó.

Asimismo, elogió al gran ayatolá Ali al-Sistani y a los líderes tribales iraquíes por su papel en la organización y el respaldo al funeral, señalando que representantes de las tribus estuvieron entre los primeros en asumir la responsabilidad de la ceremonia.

El ayatolá Jamenei fue asesinado, junto con algunos miembros de su familia, el 28 de febrero, primer día de la guerra de agresión de 40 días emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán.

 

Multitudinario funeral en Irak

Una procesión fúnebre de varios días comenzó en Irán el 3 de julio, con el ataúd del ayatolá Jamenei expuesto en la Musalá del Imam Jomeini, en Teherán, donde ciudadanos afligidos, dignatarios extranjeros y figuras religiosas acudieron para rendirle homenaje.

También se celebraron ceremonias fúnebres en las ciudades iraníes de Qom y Mashad, así como en las ciudades sagradas iraquíes de Nayaf y Kerbala.

El 8 de julio, millones de personas se congregaron en Nayaf y Kerbala. En Nayaf, la procesión comenzó en el santuario del Imam Ali (la paz sea con él), pasó por el puente de Kufa y la intersección de Thawrat al-Ishrin, llegó a la plaza Al-Sadrin y continuó posteriormente hacia Kerbala.

Las Fuerzas de Movilización Popular afirmaron que más de 2,3 millones de personas participaron en la procesión fúnebre de Nayaf.

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, había descrito anteriormente la multitudinaria concentración en Irak como algo que trascendía un simple acto de duelo. Según afirmó, representaba una muestra de apoyo al legado del ayatolá Jamenei y un llamamiento a vengar su muerte.

Qalibaf señaló que la “inmensa presencia del pueblo iraquí en la memorable e incomparable procesión fúnebre” demostraba que los iraquíes mantienen su respaldo al legado del líder fallecido.

hnb