El ayatolá Seyed Ali Jamenei fue una de las personas que, al conocer la noticia de la agresión enemiga contra las ciudades del sur y el oeste del país, se dirigió de inmediato al frente sur. Tras evaluar la situación, y movido por su compromiso con la lucha, participó desde los primeros días de la defensa junto a los combatientes, vistiendo uniforme militar, portando un arma y tomando parte en las operaciones de combate y en las misiones de reconocimiento nocturno.




