La marcha, que según los organizadores reunió a 230 000 personas, fue también la primera desde que comenzaron las protestas, el pasado 12 de junio, convocada en el distrito de Kowloon, la zona peninsular y comercial de la ciudad, frecuentada por turistas chinos.
Más de 1500 policías permanecieron en estado de alerta y la estación fue rodeada con grandes barreras de plástico rellenas de agua para impedir que se acercasen los manifestantes, que rechazan la aprobación de una ley que permitiría la extradición a China.
Los participantes de la protesta, en su mayoría vestidos de negro, portaban pancartas en los que se podía leer: “Juntos, en pie”, “No a la extradición a China” o “Carrie Lam, dimisión”. También habían muchos mensajes que pedían amnistía y perdón para las 17 personas detenidas hasta el momento por el asalto al Parlamento.
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