Los miles de manifestantes iniciaron su marcha por las zonas comerciales y los centros financieros, y algunos de ellos se quedaron hasta la noche frente al Consejo Legislativo del país y la sede del Gobierno. Los indignados han exigido la dimisión de la jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, a la que acusan de “traicionarles”.
Muchos de los manifestantes portaron paraguas amarillos, alusivos a las masivas protestas prodemocracia de 2014 en Hong Kong. Los dirigentes de estas marchas fueron sentenciados a hasta 16 meses de prisión.
Los cambios a la ley facilitarían la extradición de sospechosos de crímenes a China continental, donde podrían ser acusados de cargos vagos de seguridad nacional y recibir juicios injustos.
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