El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dio la bienvenida a los líderes mundiales en el Palacio del Elíseo antes de que tuviera lugar, en el Arco de Triunfo, la conmemoración del centenario del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial.
Más de 10 000 policías y gendarmes fueron desplegados en la capital francesa para garantizar la seguridad de los mandatarios y sus delegaciones, ya que la ciudad se halla bajo una amenaza permanente de que se produzcan atentados desde 2015.
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