Sus aguas se componen de sustancias tóxicas como el cromo, el cadmio, el cobre y el arsénico, lo cual las hace sumamente peligrosas. Por eso mismo, ya todos la conocen como un nido de basura.
Envoltorios de plástico y zapatillas de goma son algunas de las cosas que se pueden encontrar flotando en el río Marilao. A pesar de las campañas por el gobierno local y la imposición de multas, los hogares siguen arrojando sus desperdicios.
Alrededor de dos millones de niños menores de cinco años, unos 1,7 millones, mueren a causa de la polución del aire -interior y exterior- el tabaquismo pasivo, la insalubridad del agua y la falta de higiene, según las conclusiones de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado en Ginebra.
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