El escultor sirio siempre ha sido un apasionado de la artesanía elaborada con piedras. Cada día, por los últimos 35 años, ha ido a la playa de la provincia de Latakia, noroeste de Siria, para recolectar hermosas piedras y guijarros de todos los tamaños y formas.
Sus creaciones reflejan la cruda realidad de un conflicto que se acerca a su séptimo año: un grupo de niños asustados abrazándose a una figura materna, una víctimas cobijada en el sueño por una mujer; una familia huyendo con sus precarias pertenencias cargadas sobre sus cabezas.
Nizar ha creado más de 25.000 escenas del día a día de la guerra de Siria desde 2011 y nunca ha vendido ninguna de ellas, no es su intención sacar provecho de estas creaciones.
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